EL TEATRO.
COLECCIÓN DE OBRAS DRAMÁTICAS Y LÍRICAS.
CHORIZOS
Y POLACOS,
ZARZUELA DE COSTUMBRES TEATRALES DEL SIGLO XVIII
EN TRES ACTOS Y EN VERSO, DIVIDIDA EN SEIS CUADROS,
ORIGINAL DE
DON LUIS MARIANO DE LARRA,
MÚSICA DEL
MAESTRO BARBIERI
MADRID.
ALONSO GÜLLON, EDITOR.
1873.
fe. i
AÜMEiNTO A LA ADICIÓN DE 26* DÉ NOVIEMBRE DE 187
TÍTULOS.
Actos.
Piop.
AUTORES. COnegpOI
COMEDIAS Y DRAMAS,
Abogacía de pobres. /.;..;•'.'
Cesante y apaleado . . . ¿
Contra soberbia humildad
Don Rufo Revueltas . ¿ . . . «
£1 capitán Araña. * * . * .
El grano de arena. ..........* .
El único ejemplar ¿ . . <
La mujer de Putifar. ......
La veleta - t . , * . .
Las dos Rubias. .......
Las lunas del amor
Los encantos de la voz
Lucrecia Borges. .
Muertos que resucitan
Obras son amores ¿
Paz como hermanos. . . ¿ . ¿
Por un majuelo - . . .
Servir para algo. ....... ...... j.
Un sol que nace y un sol que muere. . . '.
¡Viva la Paz! .. .. * ..
Desde la Granja á Segovia. . . . .* 2
El nido de la cigüeña 2
Las desdichas de un^Jiuen mozo ....... 2
Los alfilerazos 2
Figuras de cera... . ¿ 3
Las fiestas del hogar 3
El verdugo de mi hijo. . . . * . 3
La mejor conquista. ; 3
Tres pies ai gato. ....... ¿ . . t . . ¿ 3
Vivir al dia . 3
El Florentino.. . 5
D. M. Echegaray.
. Armengol Marqués • .
Juan de Alba..
Luis Pacheco
S. María Granes. . . .
E. Jackson Cortés.. .
Miguel Echegaray. . .
Juan Bergaííó
Luis Pacheco.
Augusto Jerez
R. García Sanlisteban.
Manuel Juan Diana..
F. López Valois.. ...
Pedro Escamilla
E. Jackson Cortés. . .
Juan de la Rada
Luis Pacheco.
Miguel Echegaray.. .
José Echegaray
R. María Liern
Emilio Alvarez. ....
Juan Bergaño
N. Serra i . . . .
S. María Granes. ....
José Marco
Sres. E. Alvarez y Ricardo
Puente y Brañas. . .
Sres. E. y Alberto E.
R0S8Í.... . \ ......
D. Juan José Üerranz. . .
t. Mariano de Larra.
R. María Liern
Juan Belza.¿
Tod
Mita
Toi
CHORIZOS ¥ POLACOS.
OBRAS DRAMATICES DE D, LUIS MARIANO DE LARRA.
COMEDIAS
El amor y la moda.
El toro y el tigre.
Quien piensa mal, mal acierta.
Pedro el marino.
El cuello de una camisa.
En palacio y en la calle.
Las tres noblezas.
Quien á cuchillo mata.
A caza de cuervos.
Una nube de verano. (Tercera edición.)
Lanuza.
Entre todas las mujeres (1).
Sapos y culebras (1).
Una Virgen de Murillo (1).
El beso de Judas.
Una lágrima y un beso.
Juicios de Dios.
La llor del valle. (Segunda edición.)
La pluma y la espada.
Batalla de Reinas.
El amor y el interés. (Tercera edición.)
La planta exótica. (Segunda edición.)
La paloma y los halcones.
El rey del mundo.
La oración de la tarde. (Sexta edición.)
Los lazos de la familia. (4.° edición.!
Rico de amor.
Barómetro conyugal (2).
La lápida mortuoria, v
La bolsa y el bolsillo '
El Marqués y el Marquesito.
Los infieles (5). (Tercera edición-»)
La agonía. (Tercera edición.)
Flores y perlas. (Cuarta edición.)
Dios sobre todo.
El hombre ubre.
La primera piedra.
Estudio del natural. (Segunda edición.*
La cosecha. (Segunda edición )
En brazos de la muerte.
¡Bienaventurados ios que lloran! (Cuar-
ta edición.)
El bien perdido. (Segunda edición.)
Oros, copas, espadas y bastos. (Cuar-
ta edición.)
El ángel de la muerte.
El Becerro de oro.
Los hijos de Adán.
El árbol del Paraiso.
El Caballero de Gracia.
La tarde de Noche-buena.
¡Una lágrima!
Los corazones de oro.
Tres pies al gato...
ZARZUELAS.
Un embuste y una boda. (Música do Ge-
novés.)
Todo son raptos. (Música de Oudrid.)
As en puerta. (Música de Oudrid.)
La perla negra. (Música de Vázquez.,)
Las hijas de Eva. j Música de Gaztambi-
de.) (Tercera edición.)
La conquista de Madrid. (Música de
Gaztambide.) (Tercera edición.)
Cadenas de oro (Música de Arrieta.) (4).
Una revancha. (Música de Campo.)
La ínsula Barataría. (Música de Arrieta.)
Punto y aparte. (Música de Rogel.)
Los órganos de Móstoles. (Música de
Rogel.) (Segunda edición.)
Los infiernos de Madrid. (M.a de Rogel.)
La varita de virtudes. (M. deGaztamb.)
Los misterios del Parnaso. (Música de
Arrieta.)
Los hijos de la costa. (M. de Marqués.)
Justos por pecadores. (Música de Oudrid
y Marqués.)
La prima-donna. (Música de zarzuelas.)
El atrevido en la corte. (Música de Ca-
ballero.',
El conde y el condenado. (Música deRo»
gel é Inzengal (5).
Sueños de oro. (M. deBarbieri.) (4.aed.)
La creación refundida. (M. de Rogel.) ,
El barbenllo de Lavapies. (M. de Barbieri.)
(4.a edición. >
La vuelta al mundo. (Música de Barbieri
y Rogel.) (Segunda edición.)
Chorizos y Polacos. (M. de Barbieri.)
OBRAS NO DRAMÁTICAS.
Tres noches de amor y celos. Novela en dos tomos.
La gota de tinta. (Segunda edición.) Novela en dos tomos.
£1 libro délas mujeres. "'
Obra traducida en un tomo.
(i) En colaboración con D. Luis de Eguilaz. (2) ídem con D. Ven-
tura de la Vega. (3) ídem con D. Narciso Serra. (4) ídem con Don
Ramón de Navarrete. (5) Id. con D. Antonio García Gutiérrez.
CHORIZOS Y POLACOS
ZARZUELA DE COSTUMBRES TEATRALES DEL SIGLO XVIII
EN TRES ACTOS Y EN VEftSO, DIVIDIDA EN SEIS CUADROS,
ORIGINAL DE
DON LUIS MARIANO DE LARRA,
IUBICA SEL
MAESTRO BARBIERI.
Representada por primera vea en el Teatro del PRÍNCIPE ALFONSO
el 24 de Mayo de 1876-
MADRID.
IMPRENTA DE JOSÉ RODRÍGUEZ. —CALVARIO,
4876.
PERSONAJES. ACTORES.
LA CARAMBA Sra. Rivas.
LA FIGUERAS Sra. Raguer.
DOÑA PIMIENTA. Sra. Sampkla.
UNA CÓMICA Sra. Arveras.
EL TÍO TUSA Sr. Arderiüs.
DON PRECISO Sr. Rossell.
EL TÍO ESPEJO Sr. Orejón.
EL CONDE DEL PUENTE Sr. Guzman.
CALICHE. Sr. Rochel.
DON LÍQUIDO Sr. Rubio.
EL PELUQUERO Sr. Martínez.
EL TRASPUNTE Sr. Toscano.
EL MAESTRO DE BAILE Sr. Prieto.
ALGUACIL 1.° Sr. Süarez.
ALGUACIL 2.° Sr. Jiménez. } (1)
ALGUACIL 3 .° Sr. Rodríguez.
Cómicas, cómicos, boleras y boleros, maquinistas, guardaropas,
asistencias, comparsas, currutacos, apasionados, soldados,
chisperos, aguadores, chicos, chorizos, polacos, etc., etc.
i
La acción en Madrid, en el último tercio del stglo XVIH
(I) Estos tres actores, por deferencia á loa autores de la obra
se han prestado á desempeñar gustosos su insignificante papel.
Esta obra es propiedad de su autor, y nadie podrá, sin su
permiso, reimprimirla ni representarla en España y sus po-
sesiones de Ultramar, ni en los países con los cuales haya ce-
lebrados ó se celebren en adelante tratados internacionales
de propiedad literaria.
El autor se reserva el derecho de traducción.
Los comisionados de la Galería Lírico-Dramática, titulada
El Teatro, de DON ALONSO GULLON, son los exclusivamente
encargados de conceder ó negar el permiso de representación
y del cobro de los derechos de propiedad.
Queda hecho el depósito que marca la ley.
AL SEÑOR
DON DARÍO CORDERO ¥ CAMARÓN,
Sus amigos
aCcuó iltatwtiio De jCaxta, Oiomcióco tJL. $)atfci
669405
ADVERTENCIA IMPORTANTE.
En el tomo primero de las comedias de Calderón déla Barca, de la
Biblioteca de autores españoles, y como nota á un fracmento de D. Nico-
lás Fernandez de Moratin, dice el Colector: — ((ChoHzOSSe llamaban los
apasionados del teatro del Príncipe; los de la Cruz, Polacos.»
— Lamento tener que disentir de la opinión de un eminente escritor, gloria
justísima de nuestra literatura contemporánea; pero la verdad de los he-
chos me obliga á ello, y el testimonio de los escritores de aquella época,
entre los que sobresale D. Leandro Fernandez de Moratin, autor de la ini-
mitable Comedia nueva. Según éste, en sus Obras postumas (tomo
primero, páginas 101 hasta la 160), Chorizos, eran los apasionados que
sostenían á la compañía de que era autor (Ó empresario COmo hoy se
dice), Manuel Martínez; y PolaCOS los intransigentes defensores de la
de Eusebio Rivera. Y como quiera que ambas compañías solían mudar con
frecuencia de teatro, y los PolaCOS y ChoriZOS no defendían el teatro,
Bino la compañía que en él actuaba, dicho se está que unas veces los
Chorizos eran los del Príncipe y otras los de la Cruz. Prueba de esto
es, que la comedia de Inarco Celenio, El Viejo y la Hiña, se estrenó
por la compañía de Rivera (esto es, por los Polacos), el 2 2 de Mayo
de 1790 en el teatro del Príncipe, que según el Colector citado, debía
ser de los Chorizos; y que en El Café, estrenado por la misma compa-
ñía de Rivera (esto es, por los Polacos), el 7 de Febrero de 17 92 en el
mismo teatro del Príncipe , dice D. Serapio, refiriéndose á la compañía de
la Cruz: «Hoy los Chorizos se mueren de frió y de miedo.)) Que-
da pues probado, con el testimonio irrecusable de Moratin, que Chorizos
y PolaCOS variaban de coliseo como las compañías, y que yo he debido
ceñirme á lo que los autores de aquella época dan por seguro y cierto.
Para los que crean que he anclado exagerado en la pintura de las cos-
tumbres teatrales del siglo XVIII, inserto á continuación la descripción
que de ellas hace el mismo Moratin, á Ja cual he procurado sujetarme exac-
tamente, sirviéndome de ella hasta para fabricar la débil trama de esta
zarzuela.
* ((Duraba todavía en el año de 1792 el nombre y la parcialidad de los
))ChorÍZOS y PolaCOS. Los primeros, que mantenían á la compañía de
»Manuel Martínez, eran sin duda los. más formidables, así por el número
«como por la calidad i!e ser gente; tenían caudillo conocido, que dirigía ere
»el patio sus ataques, calmaba sus ímpetus, y les hacía gritar ó callar,
))silbar o aplaudir, según le parecía oportuno. Era éste un maestro de
)) herrero, hombre de humor, de acalorada fantasía, alto, tiznado como Es-
»térope, intrépido, expresivo en su gesticulación y movimientos, dotado
))de verbosa y fácil elocuencia, vecino honrado y de sanísimas intencio-
))nes; llamábanle Tusa, y era conocida y respetado con este nombre des-
))de la Rivera de Curtidores hasta los yunques- de las Maravillas. Él y su
))gente aplaudían y preconizaban cuantos disparates tenía á bien repre-
»sentar el tio Martínez (que este cariñoso nombre le daba el vulgo! ; y
))nada se hacía en la compañía de Eusebia Rivera que en su opinión fuese
» tolerable. Esta no carecía tampoco de frenéticos- apasionados, capaces de
))oponerse al torrente amenazador, que muchas veces venía á turbar y á
))alborotar su patio; preciábanse de tener más inteligencia y delicado gus-
))to que los ChOTÍZOS, pero en verdad que unos y otros tenían igual rao-
))tivo para tan osada presunción.))
((Unas veces el amoroso Vicente Merino, á quien llamaban el Aboga—
))do. la gran Figueras, Gabriel López, gracioso inimitable, la Polonia y el
»aplaudido Josef Espejo, que hasta ahora no ha tenido en su género compe-
))tidor, hacían prosperar su compañía y llenaban de insolente orgullo á
))sus jefes PolctCOS- Otras se humillaban y confundían al ver que el audi-
torio abandonaba su teatro para gozar en el otro los chistes populares de
»Miguel Garrido, los tonos lúbricas y expresión gitanesca de María Fernan-
))dez (a) la Caramba; el decoro y compostura de voz y acción de Anto-
»nio Robles; la enérgica y exagerada declamación de María del Rosario,
«conocida con el nombre de la Tirana, su gentil ademan, la hermosura
»de sus ojos elocuentes, la riqueza y pompa de su traje y adornos.))
«Como estos partidos usurpaban frecuentemente los derechos del pú-
»blíco, y lo que á ellos no era agradable caía sin remedio á fuerza de sil-
»bidos crueles, entre las oleadas del patío que hacían crujir y tal vez rom-
»pían el degolladero (viga robusta que dividía á los mosqueteros de la
»luneta pacífica) , los cómicos procuraban aumentar el número de sus par-
aciales y tenerlos muy en su favor, alo menos para evitar su cólera, ya
»que no les mereciesen su aplauso.»
»Una cómica, que por nueva en la corte, ó por el temor que la inspira-
»ba el mérito de las demás, deseaba acreditarse en el teatro, se veía en
X)la dura precisión de captarse la benevolencia de los apasionados, á fuer-
í)za ile expresiones cariñosas y de finezas, oportunamente distribuidas, si
«quería silencio en sus tonadillas y relaciones, y aprobación segura y pal-
Wmadas y vítores en cualquiera cosa que hiciese. Retirábase á las siete de
»la noche en su gran silla de manos, conducida por dos robustos moios^
«de los cuales, el que iba delante, llevaba un farolillo...»
«...Llegaba á su casa. En el portal, en la escalera, en el recibimiento,
«hallaba el mismo obsequio... salía después la criada con un velo®, por la
«puerta de la sala, y les decía si gustaban de pasar adelante-, lo cual ha-
«cían ellos de muy buena voluntad. Adornaban la sala unas cortinas de
Ddamasco de lana encarnada, una sillería de lo mismo, seis cornucopias,
í)un retrato de la señora Pepita, vestida á la antig-ua española, obra tal
«vez de algún dorador granadino, tan mal pintor como desesperado aman-
»te del bello original; una guitarra portuguesa con su gran lazo de verde
«celedón; en uno de los ángulos del estrado un clave, á los pies de la sala
My sobre él, mezclados desorden-adámente, papeles de música, comedias
«sueltas, estropeadas en los pérfidos tórculos de Barcelona; sainetes y to-
nadillas manuscritas; "Una estampa del Cristo de Rivas; la lista del mes;
«un cartel de toros, y un collarcillo de plata con cascabeles, y un letrero
»en el que decía VvOa mi (MeñO.
» Presentábase al fin la señora y ocupaba sola el estrado; los concurren-
tes se acomodaban en las dos hileras laterales de los taburetes, y si sobra-
«ban algunos, se quedaban de pie junto á la puerta del recibimiento...
«Tratábase de lo que había llovido aquella tarde, de la ronquera del se-
«gundo gracioso, de la entrada infeliz que habían tenido los de allá-..
«y de las garruchas que Avecilla tenía ya corrientes, para hacer volar al
«galán y la dama hasta el numero siete de los palcos segundos...
T)... Con esto desaparecía aquella atolondrada juventud y dejaba desem-
barazado el sitio que ocupaban después la opulencia, el ingenio y tal
vvez el amor...
«...La distribución que se observaba en las representaciones, era esta:
«empezábase la comedia, y al concluir la primera jornada, se echaba un
^entremés; seguía una tonadilla; después la seguada jornnda; luego un
«saínete, otra tonadilla, y por último, la tercera jornada de la comedia.
«No hay para qué decir la distracción, la discordancia, la falta de unidad
»é interés que resultaba de esta mezcla exótica, porque fácilmente puede
«inferirse; pero á estos inconvenientes, se añadían otros que no acertarían
í)á presumir los que no alcanzaron aquel tiempo Eran disformes los pei-
»nados que usaban entonces las mujeres y no menos el artificio con que
))los hombres se desfiguraban las cabezas á fuerza de batidos t erizones,
Mrizos, pomadas, sebo y polvos: ni los peluqueros, ni los actores, se pa-
»raban á considerar jamás si aquel ornato convenía á la comedia ó no, ní
»había más tiempo para desnudarse de un traje y ponerse otro, que etque
»lJodía permitir una corta sinfonía que tocaba la orquesta. Resultaba de
))todo esto, que en el entremés ó en el sainete, se presentaba el alcalde de
))Polvoranca, peinado en ala de pichón con montera de paño, chupa par-
»da, guirindola de festón y coturnos griegos; á el sacristán de Escopete
»se le descubría un pedazo de toga consular que le arrastraba por debajo
»de la sotanilla, y la tia Chincha salía con su guardapiés de estameña
Wazul, medias de trama de Persia, ricos zapatos con hebillas de Francia,
»mandil negro, peinado magnífico adornado de brillantes, plumas y ñores,
»dengue colorado, pañuelo de cotón y casaca de tisú con sus vuelos ange-
licales.»
l>os palabras, para concluir esta larguísima, pero indispensable adver-
tencia. Todas las partidas de que se habla en la escena de la meSCL de
Cuentas del acto tercero, están tomadas de un libro manuscrito original,
que posee mi querido compañero el señor Barbieri, titulado: Libro de
data de la real dirección de los teatros: por no hacer la escena in-
terminable, no he añadido curiosísimos detalles, de la cara y mala adminis-
tración de los teatros en aquella época»
El nombre de D. Preciso dado á un personaje de mi obra, no significa
que éste sea el poeta y escritor humorístico, señor Iza Zamácola, que con
dicho pseudónimo escribió dos tomos de seguidillas y un tratado de la
Ciencia contradanzariaf en que dejó tan mal parados á los curruta-
cos, señoritos de ciento en boca y madamitas del nuevo cuño,
almibarados y enclenques elegantes del último tercio del siglo pasado. Mi
personaje es ideal y he usado el nombre de D. Preciso, por parecerme
de buen efecto, y aumentar con un detalle de época este cuadro episódico
de las costumbres teatrales del siglo XVIII.
Luis Mariano de Larra,
Abril, 18T6.
ACTO PRIMERO
Plaza de San Juan.— En el fondo la casa donde nació Mora-
tin, formando dos esquinas. La de la derecha del actor
forma la de la calle de San Juan; la de la iaquierda la
calle de Santa María; ambas prolongándose á lo lejos:
delante de la casa la fuente rodeada de cubas. El prosce-
nio es la continuación de la plaza en su mayor anchura. —
A la derecha del actor, en primer término y dando esquina
á la calle del Fúcar la Herrería del Tio Tusa, con
puerta grande por la que ve el público el interior con
fragua, yunques, etc.— En la calle de Santa María, y al
lado de la casa de Moratin, una casa de un solo balcón
con puerta practicable. Al levantarse el telón los agua-
dores al foro, llenan cubas en un caño y rodean á un
Gaitero. — En el caño de vecindad, mujeres y chicos
llenan botijos, y desde la fuente hasta la esquina del pri-
mer término de la izquierda del actor, otras mujeres y
chicos guardan la vez al lado de una gran fila de botijos
y cántaros tendidos en el suelo. La primera casa de la
izquierda con puerta practicable, es la déla CARAMBA. —
La segunda de la derecha al lado de la Herrería, tam-
bién es practicable. La acción empieza un poco antes de
la caida de la tarde.
ESCENA PRIMERA.
MÚSICA.
INTRODUCCIÓN.
EL TÍO TUSA y CHISPEROS, trabajando en la herrería, los
AGUADORES al foro con el GAITERO, las MUJERES y CHICOS
del pueblo, cantando y llenando.
Mujeres y chicos."
Dicen que de las fuentes
con el sobrante,
lava todas las ropas
el Manzanares;
Ya no me extraña
que vuelvan las camisas
con telarañas.
(El Tío Tusa y los Chisperos trabajan ea los yun-
ques dentro de la herrería, al compás de la
gaita que suena afuera. AI concluir ésta de sonar,
dan los gallegos el grito «Ajujú» y las mojeres y
chicos los motejan á gritos.) >
Pa llenar dos botijos
y tres pucheros,
hay que estar cuarenta horas
de jubileo;
no hay una fuente
que tenga un chorro de agua
más indecente!
Unas.
Otras.
Unas.
Otras.
Unas.
Otras.
Unas.
Otras.
Unas.
Tusa.
Todos
(Las mujeres disputando.)
Ese botijo es mió!
Me toca á mí la vez!
Afuera las intrusas!
Separaos quién lo es!
La Chata se arremanga!
La Ménica también!
¡Á ella y tente tiesal
Ten Una! (Se dan de bofetadas.)
Ten tú tres! (id.)
(Se rompen botijos y se arma un gran escándalo
y estrépito. El Tio Tusa y los Chisperos salen de
la herrería. Los aguadores procuran separar á las
mujeres, los chicos gritan y silban.)
Ya se armó la tremolina
en el barrio de San Juan!
(Mirando á la derecha y dirigiéndose al grupo de
las mujeres.)
Ahí están los alguaciles!...
Á su casa cada cual!...
(Dando un grito.) All!...
(Todos recogen precipitadamente los cacharros y
desaparecen por distintas calles. El Tio Tusa y
- 45-
los Chisperos se vuelven a su herrería. Queda
sólo un Aguador sentado sobre una cuba.)
ESCENA II.
LOS TRES ALGUACILES.
Queda la escena un instante sola: en seguida aparecen los
tres Alguaciles marchando cómicamente iguales y á compás:
pero no á estilo de soldados, sino haciendo los pasos irre-
gularmente con arreglo á la música.
Somos alguaciles
del Corregimiento;
con tan buen olfato
y tan gran talento,
que en habiendo asomos
de reñir la gente,
siempre lo evitamos
oportunamente.
¡Algo va á pasar!
y será mejor
írselo á contar
al corregidor!
(Vánse de prisa por la calle de Santa María. En
cuanto han desaparecido, salen de la herrería
Tusa y los Chisperos.)
ESCENA III.
EL TÍO TUSA y los CHISPEROS.
Tusa.
Ya está libre la plaza^.
Chisperos.
Y podemos salir...
Tusa.
Hay grandes novedades!...
Chisperos.
Pues ya estamos aquí! (Salen todos
Tusa.
El negocio, muchachos, •
es de gresca y jollín!...
Crisperos.
Pues á hablar el maestro.
Tusa.
Y vosotros á oir!
— 44 —
Compañeros de glorias
y de fatigas:
la Caramba esta noche
nos da unas migas.
Prevenida sin falta
esté la gente
á mojar sus gaznates
en aguardiente,
que mañana sin falta
hay compromiso
de silbar la tonada
de don Preciso.
Y los pobres Polacos
sin remisión
tendrán tronchos de berza
en la función!
Chisperos. ¡a y que belén!
Ay que alegrón!
que habrá tronchos de berza
en la función!
II.
Tusa. Tosecitas y risas
son lo primero,
y tirar avellanas
al alojero (i).
Con la voz atiplada
como una abuela
decir «callen las brujas
de la cazuela.»
Pegar fuerte en los bancos
y barandillas,
(l) Palco colocado al final de la platea ó patio, donde
se colocaba la autoridad para vigilar el espectáculo.
_ 45 _
y sacar á las gentes
de sus casillas;
y entre gritos y zambra
y confusión
con la grita del siglo
cae el telón!
Chisperos. ¡Ay que belén!
A y que alegrón!
Con la grita del siglo
cae el telón!
Tusa y ios Chisperos.
¡Ay que placer!
Qué diversión!
Morirán los Polacos
de un sofocón!
HABLADO.
Tusa. Conque ilustres ganapanes,
matachines y chisperos,
gente del bronce que al barrio
de Jesús infunde miedo,
y en corrales de comedia
dirige derrotas y éxitos,
afilad bien los colmillos,
porque esta noche tenemos
cena gratis, vino largo
y ensayo de palmoteo!
Caliche. Tío Tusa! Usté, que es el jefe
de los Chorizos, que sernos
en materia de comedias
don-plus y coronamiento,
nos debe ditar las órdenes;
aquí no hemos de meternos
en ná! Qué hay que silbar? Silba!
¿Que hay que aplaudir? Pus estrépito?
¿Que hay que atizar? Pus andando!
¿Que hay que rebuznar? Á ello!
Tóos sernos unos! Lo manda
el tio Tusa, el maestro herrero
- 16 -
mejor de Madrid, que entiende
de cómicos como é hierro!
y es hermano de la. Virgen
de la Novena! Y l'han hecho
muñidor de cofradía,
y tié vela pa este entierro...
pus á cenar... á callar...
y á alborotar y hasta luego!
(Todos se dirigen al foro; Tusa los detiene.)
Tusa. No hay que irse. María Fernandez,
la cómica de más mérito
de Madrid, y á la que llaman
la Caramba, por su dejo
gitano, y que es del autor
Martínez el embeleso,
da de cenar esta coche
unas migas con torreznos
á tóos los apasionaos
del corral de la Cruz! Ello
por algo es... pero no importa!
Cenaremos!
Todos. Cenaremos!
Caliche. Es decir que se prepara
batalla! Venga, maestro!
TUSA. (Bajando la voz y reuniendo á todos.)
Como desde que el gracioso
Rafael de Oros, el bueno,
faltándole unos chorizos
en un saínete, hizo de ello
tal chacota y rompió en chistes
tantos y tales, que el pueblo
dio en llamarnos los Chorizos
i los de la Cruz; quisieron
los del Príncipe mofarnos
por el apodo, y como ellos
iban siempre con un fraile,
á quien ios de su convento
llamaban Padre Polaco,
juzgando el apodo bueno,
los Polacos los pusimos;
y estos dos bandos opuestos
como no anden siempre á palos
— 47 -
no pueden estar contentos.
Ahora bien: el otro dia
nos gritaron el Muñuelo,
de don Ramón de la Cruz,
y como el ?ábado ellos
van á hacer la tonadilla
que don Preciso ha compuesto,
y que después de tenerla
ensayada ya los nuestros
se la ha dado á los del Príncipe,
vamos á ir allá dispuestos...
y esa noche los Polacos
se han do hundir en la que armemos!
Caliche. Pero güeno es privinir
la Contingencia... (Muy marcado.)
Tusa. ¿Y qué es eso,
Caliche?
Cauche. Ende que se hizo
por los de allá el esperpento
del Café, eso que sacó
el aprendiz de platero...
Moratilla... ó Moratin...
TüSA. La Comedia nueva]... (Con aire despreciativo.)
Caliche. Güeno!
tóos están contra nosotros!
Y hasta icen que el gobierno
si va á hacer... si no va, á hacer...
si quiere arreglar en serio
los treatros... y nombrar
*in ministro del Consejo
iú juez, ú góbernaor...
,en fin, pa dar un gran sueldo
á un General ú un Obispo,
que entenderá mucho menos
de comedias que mjsotros...
JTusa. Caliche, estás en lo cierto!
Caliche. Pus bien; con ese rum rumv,
hace ya bastante tiempo
que va á los corrales doble
reten de tropa, y que drento
del patio están toas las tardes
tres alguaciles lo .ménps-
— 18 -
quitando á tóos los palos,
pa impedir... cualquier evento
de casualidad... de modo
que si el sábado queremos
armar jollín... es probable
que en la cárcel lo paguemos!
Por mí... ná! por estos... pata!
por usté... ñaquis, masgüeno
es prepararse y llevar
unas cuantas trancas...
Tusa. Ello
se ha de hacer!
Caliche. Pus hecho está!
Mientras lo pague el pellejo,
y le haiga en casa, aquí tóos
sernos unos caballeros!
Todos. Eso sí!
Caliche. Pus tan y mientras
que llegan del coleseo,
como hicen los usías,
las cómicas, pronto, adrento
á casa de la Carambal
Echaremos tres requiebros
á Geroma la criada,
que es moza de pelo en pecho,
y cuando lleguen las migas
ya estará preparao el cuerpo!
Todos. Bien!
CONDE. (Que ha salido embozado un momento antes.)
ESCENA IV.
TUSA, CALICHE, CHISPEROS, el CONDE.
El tio Tusa!
TüSA. (Adelantándose.) Yo SOy!
Conde. Á solas hablarte quiero!
T USA- Esa es mi Casa! (Señalando á la herrería.)
CONDE. (Deteniéndole.) Me importa
estar en la plaza!
Tusa. Bueno!
LargO de aquí. (Á Caliche y los Chisperos.)
~ 19 -
Caliche. Ya nos vamos!
(¿Pa qué buscará al maestro
ese señor?) Cuando vengan, (Á Tusa.)
llámenos usté corriendo;
y si ocurre algo, ice
«carne de lomo» y salemos!
(Entra con los Chisperos en la primera casa de la
izquierda, que es la de la Caramba.)
ESCENA V.
EL TÍO TUSA, el CONDE.
Tusa. Puedo servir á usiría
en algo?
Conde. (Desembozándose.) Pues ya lo creo!
en mucho!
Tusa. El Conde del Puente!
El protector más acérrimo
de los cómicos del Príncipe,
y el enemigo más fiero
de los Chorizos, buscar
al tio Tusa!...
Conde. Ese misterio
vengo ¿explicarte!...
Tusa. Soy todo
orejas! Escucho!
Conde. Empiezo.
Tú sabes que la Figueras,
que es la dama de más mérito
del otrojteatro...
Tusa. Estoy! (Con malicia.)
Conde. Es desde hace mucho tiempo
el imán de mis sentidos,
mi locura!...
Tusa. Lo sabemos!
Pues si por mirar á usía
del tablado al aposento,
y hacerle guiños, la pobre
ha llevado más meneos!...
Y es la dama! que si fuese
una parte de por medio!..»
— 20 —
Conde. En mal hora para ella,
dos apasionados vuestros
me llevaron la otra tarde...
Tusa. Os tí.
Conde. Á vuestro coliseo!
Yo apenas si conocía
á vuestros cómicos...
TüSA. (interrumpiéndole.) ¡Buenos!
Cuando yo lo digo!
Conde. El diablo,
que en el teatro anda suelto,
me hizo ver á la Caramba
en la tonadilla El viejo
solterón, y en el saínete
Paca la salada...
Tusa. Entiendo!
Conde. No sé si su traje corlo,
no sé si sus ojos negros,
no sé si su linda boca,
su gracia ó su pie pequeño,
ó si tal vez el conjunto
que es aún mejor...
Tusa. Ya lo creo!
La mujer y la menestra
se parecen mucho en eso!
No importan los ingredientes,
como el guiso sea bueno.
Conde. Me ha vuelto loco!
Tusa. Lo mismo
le pasa á Madrid entero.
Conde. Y qué quieres? Como el hombre
es frágil!...
Tusa. Sí; como el hierro!
Sale de la fragua, rojo,
echando chispas, y luego
en machacando se enfria...
la Figueras perdió el pleito!
Conde. Añade á eso que hace un año
á pesar de mis obsequios
y mi amor, soy de esa dama
el platónico cortejo
nada más; pues la Figueras
— 24 —
ha tomado por lo serio
su virtud, y aún no he pasado
de la punta de sus dedos!
Tusa. Poco es...
Conde. Ya sabe que he visto
á la Carambal Ya he hecho
alarde de que me gusta,
y conociendo su genio,
quiero conseguir dos cosas:
á la Caramba primero
por mi amor ó por mis onzas,
y á la otra por sus celos.
Y como ambas son conquistas
que ensalzan de un hombre el mérito,
si Polacos y Chorizos
luchan en bandos opuestos,
quiero que sepa la corte
al verme de entrambas dueño,
que Chorizas y Polacas
caben juntas en mi pecho!
Qué te parece?
Tusa. Es el Conde
un aficionado neto...
Conde. Á corrales!
Tosa. No, ¡á gallinas!
Y qué puede hacer en eso
el maestro Tusa?
Conde. Mucho!
Tusa. Ya me pirro por saberlo!
Conde. Ayudarme en cuanto puedas
para lograr mis intentos.
Tusa. Pero ¿cuál va á ser mi oficio?
Porque si usía ha dispuesto
de mí para... que yo lleve...
en fin, como si dijéramos...
para que yo... para que...
no ha pensado bieu en ello!
Conde. Yo quiero que á la Caramba
mañana le preparemos
un triunfo de los mayores
que ha visto Madrid!
Tusa. Para eso
s
aquí estoy!
Conde. Flores, palomas,
amarguillos, cintas, versos,
tales y en tal cantidad,
que todo el patio alfombremos
desde el cortinon de boca
hasta los dos alojeros.
Esto lo saben los otros,
cunde la envidia entre ellos,
y al otro dia> al salir
la Figueras .. ¡el reverso
de la medalla! Silbidos,
palmadas huecas, chicheos...
una derrota de aquellas
que han hecho te cobren miedo
cuantos intérpretes tienen
Sófocles, Plauto y Terencio!
Tusa. No sé quién son esos tios,
mas sé que su plan apruebo!
Conde. Para eso... aquí hay cien doblones!
(Dándole un bolsillo.)
Tus\. Guarde usía ese dinero,
que aquí ni aplausos se venden
ni comerciamos con eso!
Yo aplaudiré á la Caramba,
porque ganamos en ello;
yo silbaré á la Figueras
porque es cómica sin mérito,
y no entiende el ejercicio!
y tuvo el atrevimiento
de salir en la tragedia
que don Luciano ha compuesto,
El mayor rival de Roma,
sin chapín de raso negro,
y con un manto romano
y sin cotilla en el cuerpo,
ni plumas en la cabeza
ni falda de terciopelo.
¡Buena cómica está ella!
Pero... tomar yo dinero
por silbarla, no en mis dias!
Por amor al arte, bueno!
— 23 —
por intrigas de amoríos
allá se lo arreglen ellos!
Conde. Este oro es para los dulces
de la Caramba!
Tusa. Le acepto!
La silba gratis!
Conde. Si triunfo
de las dos, ¡á tí lo debo!
Tusa. Pero es que tras la Caramba
anda un pobre poeta huero,
de esos de catre en guardilla,
luenga faz, vela de sebo,
y que le hacen cada copla
á todo que tiembla el credo.
Conde. Don Preciso!
Tusa Justamente!
Conde. Quité ese estorbo de en medio!
Tusa. Ah! entonces es por usía
por quien se ha llevado el necio
su tonadilla á otra parte!
Conde. Sí; dio á la Caramba celos,
ella se enfadó y tronaron!
Así está más claro el juego!
Tusa. (Pues digo que el mozo es rana!
En Madrid ¡cuántos hay de estos!)
CONDE. (Mirando á lo lejos por la calle de Santa María )
La Figueras!
Tusa.
La Figueras!
Conde.
Sí tal; viene con Espejo,
el sota-autor...
Tusa.
Ese...
Conde.
Vete!
(¡Resuelta vaja á mi encuentro!)
Tusa.
(Protección para salvarla!...
qué gran negocio hemos hecho!)
(Entra en casa de la Caramba.)
* ESCENA VI.
EL CONDE, la FIGUERAS, que viene á su encuentro. ES-
PEJO, que venía con la Figueras, al ver al Conde hace un
g'esto desesperado y se va de repente. Quedan los dos solos
en la escena.
MÚSICA.
FlG.
Eran ciertas, señor Conde,
las noticias que me dan?
Conde.
Cuáles son?
Fig.
Que le hallaría
en la plaza de San Juan!
Conde.
¡Si tú vives en el barrio,
qué te extraña verme en él?
Fig.
La Caramba, según dicen,
aquí tiene su cuartel.
Conde.
Mira loque hablas!
Fig.
Ya visto está!
Conde.
Cuartel... es mucho!...
Fig.
Pues... hospital!
Conde Si con ojos hechiceros
hiere á aquellos que la ven,
hospital de enamorados
esa casa puede ser.
(Señalando á la de la Caramba.)
Fig. No le ha entrado poco fuerte
á mi Conde ese dolor!
Si es que está tan incurable
cómo le he de curar yo?
Conde. De amor enfermo
me siento ya!
Fig. Pues los enfermos
al hospital!
(Echa á andar hacia su casa y el Conde la de-
tiene.)
Conde Un momento, Figueras!
Fig. Ya para qué?
Conde.
Porque si tú me cuidas
me curaré!
Fig.
Dígalo ucé,
porque en punto á remedios
yo nada sé.
Conde.
¡Hace ya un año que te quiero.
Fig.
Eso es verdad!
Conde.
Y que una prueba en vano espero.
Fig.
De mi amistad!
Conde.
Como me matan tus desdenes...
Fig.
Pues no que no!
Conde.
Ya que en un año á mí no vienes..
me marcho yo!
(Hace ademan de partir y ella le detiene.)
Fig.
Si por un año de esperanza...
Conde.
Que es esperar!
Fig.
Á otra enamora por venganza...
Conde.
En tu lugar!
Fig.
Siendo mi dueño verdadero...
Conde.
Eso pedí!
Fig.
¿Qué hubiera hecho el caballero?
¡Pobre de mí!
A DÚO.
Fig. En el amor siempre hay desvelos
por nuestro mal;
pero la llama de los celos
arde fatal!
Y basta que él por otra muera
para que yo,
con tal que !a otra no le quiera,
no le dé un no!
Conde. Ni mi constancia y mis desvelos
la hicieron mal;
pero se ablanda con los celos
de una rival.
Si de su amor la prueba entera
la exijo yo!
con tal que la otra no me quiera,
ya se perdió!
Conde.
Fig.
Conde.
Fie.
COISDE.
Fig.
Conde.
Conque... en qué quedamos?
Conque... era verdad?
Conque... á la Caramba
viene ucé á buscar?
Conque... en qué quedamos?
Conque... no lo sé!
Conque... serás mia?
\Caramba y ole!...
Mire ucé... mire ucé... mire ucé,
Si me promete
no verla ya;
si no se aparta
de mí jamás,
y si me jura
fidelidad...
Yo no sé Conde
qué pasará!
Si al cabo premias
mi lealtad,
yo te prometo
no verla más;
y mi constancia
tía de ser tal
que el mundo entero
se asombrará.
HABLADO.
Conde.
Fig.
Conde.
Conque bagamos aquí el trato;
déjame entrar en tu casa,
y ese amor de aquí no pasa.
Caro negocio!
Es barato!
¿No sabe Madrid entero,
y por eso no se asusta,
que mi amor no te disgusta
y que yo por tí me muero?
Pues deja que busque ufano
amante menos cruel,
- 27 —
6 no hagas más e] papel
del perro del hortelano!
Fie. Rindo culto á mi opinión
y no la quiero perder!
Conde. Pues yo busco otra mujer
de más blando corazón!
Fig. Si con amores bastardos
ucé quiere que le amen,
¿qué extraña ucé que le llamen
el conde de Picos-pardos?
Al ver su eterno derroche,
siempre esclavo de las modas,
llámanle amante de todas,
don Juan, don Diego de noche,
cura de todo misal,
cupidito de la villa,
y burlador de Sevilla
y socorro generall
¡Qué de nombres! Más de cuatro!
Justo es llamarle en tal guerra
el Tenorio de la tierra
y el Satanás del teatro!
Para él no hay moza segura,
duquesa, ni comedianta;
con un empeño que espanta,
buen nombre y buena figura,
parece que ha aprovechado
la flaqueza femenina,
del salón á la cocina,
de la plazuela al estrado;
y no teniendo bastante
con la que salones pisa,
la que va temprano á misa,
y la viuda vergonzante,
y la noble Gutibamba,
en la verbena del Prado
dicen que se ha enamorado
el señor de la. . Caramba!
Pues digo á ucé que es fortuna
tanto y tanto enamorar!
¿Á que por mucho abarcar (Con ironía.)
se queda ucé sin ninguna?
Conde.
Fig.
Conde.
FlG.f
Conde.
Fig.
Conde.
Fig.
Conde.
Fig.
Conde.
Fíg.
Conde.
Fig.
Conde.
Fig.
Conde
No me hace mella el reproehe!
¡Mia ó no te vuelvo á ver!
¡Exigente es su querer!
Yo he de ser suya?
Esta noche!
Muy corto me pone el plazo!
Más no aguarda mi impaciencia!
Y si me niego?
En conciencia
haces bien... (Caerá en el lazo!)
¿Conque es decir...
Es decir
que ya por otra me pierdo!
Que si te vi no me acuerdo?
Que no quiero más sufrir!
Pues señor Conde del Puente,
seductor acostumbrado
á publicar el pecado
de la que á su afán consiente,
mata chin de corazones,
profesor de galanteos,
pródigo en malos deseos
y avaro en buenas acciones_,
¡permita Dios que esa dama
que busca con tal empeño,
le haga perder calma y sueño,
y honor y dinero y fama!
y mate por ella á otro hombre,
que eso calma y dicha trunca,
y no se acuerde ucé nunca
ni aun del santo de mi nombre!
Oye, Figueras! (Deteniéndola.)
Jamás!
Quédeme el público amigo,
y pongo á Dios por testigo
ue no necesito más!
1 se te puede volver!
Por agradarle me mato,
mas si se me vuelve ingrato
como vos... ¿qué le lie de hacer?
Si en amarle consintieras...
la daría aplausos ricos
el conde de Pardos-picos
á la cómica Figueras!
Fig. Quédense aplausos comprados
para otra actriz menos lista;
los que halagan á una artista
han de ser los bien ganados.
/ Y pues excita su enojo
que los desprecie en buen hora,
para esa buena señora
puede echarlos en remojo;
y si al verlos se atraganta,
puede dárselos á fardos
al conde de Picos-pardos
Figueras la comedianta!
(Váse con rapidez por la calle de Santa María y
entra en su casa. Espejo asoma la cabeza y de-
tiene al Conde, que va á seguirla.)
ESCENA VIL
EL CONDE, ESPEJO.
Espejo.
¡Vive Dios!... Perdone ucé!...
Conde.
Aquí Pepe Espejo?
Espejo.
Sí!
Cunde.
Y á quién busca usted? á mí?
En otra ocasión podré
escucharle con cordura!...
Espejo.
El caso urge!...
Conde.
Pues amigo,
he de echar cuentas conmigo,
Y voy...
Espejo.
(Deteniéndole.) Es que el caso apura!
Conde.
Como no me apura á mí...
Espejo.
Por Cristo!
Conde.
No puede ser!...
(¡Jamás eacontré mujer
que me haya tratado así!)
Espejo..
Señor Conde: á cuentas vamos!
desde que ucé ama de veras
á la cómica Figueras,
á quien todos respetamos,
30 —
Conde.
Espejo.
Conde.
Espejo.
Conde.
Espejo.
Conde.
Espejo.
Conde.
Espejo.
Conde.
Espejo.
porque ella... ¡voto á mi alma!
tras de ucé bebe los vientos!
sufrimos, si 110 contentos,
ese loco amor con calma.
Alguno hay ¡por Belcebúi
que de buena gana habría
dado UI) puñetazo á USÍa... (Amenazándole.)
¿Á que ese alguno eres tú?... (Riéndose.)
No señor!... yo sé querer...
y sé con celos rabiar...
y servir y aun respetar (Con sarcasmo.)
al que quiera esa mujer!
De ella estás enamorado!
Lo sabe Madrid entero!
Pues al que ella diga... «quiero!»
para mí ya está en sagrado.
Y ¡sea mi nombre maldito
y rayos sobre mí lluevan!
si á los que ese hombre se atrevan
yo la vida no les quito!
Bien la quieres!
Diga usía,
si así trato al que ama ella...
¡fuego de Dios en mi estrella!
Con quien la engañe... que haría?
Deja dimes y diretes
y habla claro: sin jurar!
Algo se me ha de pegar (con ironía.)
de hacer siempre los vejetes:
y como mis sentimientos
en mi pecho están guardados,
por no morir aquí ahogados
se escapan en juramentos!
Al caso!
Hace dias ya
que usía busca otra luz
del teatro de la Cruz!...
La Carambal
Esa será!
Y que siendo de nosotros
apasionado constante,
deserta usía...
- 34 —
Conde.
Espejo.
Conde.
Espejo.
Conde.
Espejo.
Conde.
Espejo.
Conde.
Espejo.
Conde.
I
Espejo,
Coisde.
Adelante!
Si me gustan más los otros,
y si hay cómicos allí
tan notables y tan buenos
como vosotros... lo menos...
¿qué extrañas si allí me fui?...
Pero aquí, ¡voto á Luzbel!
no es ese el caso*..
Pues no?
La Figueras Hora...
(Con burla.) Oh!
será ensayando un papel!
Será porque quiere á usía!
Y te encarga á tí? Eso es grave!
¡Reniego! Ella nada sabe!
José Espejo... hasta otro dia!
Están muy mal los extraños
en las querellas de amantes;
y tú que entre comediantes
has vivido tantos años
y te ves tan aplaudido
en los vejetes gruñones
y pajes y rodrigones,
aprovecha mi descuido!
Y pues la amas tan de veras
que á mí, por ella, me buscas,
inventa unas bodas chuscas!
¡Cásate con la Figueras!
Y si ella suspira luego
y echa de menos al Conde, (En soma.)
mi corazón te responde
que yo accederé á tu ruego!
Si ella me llegara á amar,
mucho tendría que hacer
quien mirase á mi mujer!
¡García del Castañar!... (Riéndose.)
Eso es cambiar tu escritura!
No es del vejete ese afán!
Le corresponde al galán!
Rayo de Dios!
Y es cordura
no alterarte de tal modo.
— 32 -
Me apasioné, mal tu grado,
y hoy por desapasionado
vas á atropellar por todo!
Deja amorosas pasiones
que no son de tu incumbencia!
Espejo. Es que... ¡Dios me dé paciencia!
Conde. José Espejo!... á tus telones!
Espejo. Señor Conde!... (Casi fuera de sí.)
Conde. Y francamente,
no tengas tal arrogancia!
y mide bien la distancia
que hay de tí al conde del Puente,
que el cómico que más brilla,
y es de Madrid el encanto,
durmió un mes, y, no por tanto,
en la cárcel de la Villa.
Conque dile á esa mujer
que resuelta me rechaza...
ESPEJO. Ah!. . (Con alegría.)
Conde. Que desde hoy siento plaza
en los Chorizos!
Espejo. (con burla.) Á ver!...
Conde. Que se alivie!...
Espejo. Vive Dios!
Conde. Y que siempre soy su amigo...
y que se case contigo,
y que os divirtáis los dos!
(Váse riendo por la derecha.)
ESCENA VIH.
ESPEJO, solo.
¡Truenos! y gritas y rayos!
¡Maldita sea mi suerte!
¡Por qué antes de conocerte
no la dieron diez desmayos?
¿Mgs qué es lo que estoy diciendo?
Ella le rechaza? Sí!...
Pues ahora me toca á mí!
No quiero seguir sufriendo!
Pues ella mi amor no ignora
Voces.
Espejo,
Voces.
Espejo.
- 53-
y es mujer, y tiene celos!...
alante y ¡viren los cielos!
busquemos su cuarto de hora!
(Dentro.) Víctor! VÍCtOI"!
Quiénes son?
(Por la calle de San Juan y gente.)
Por aquí.
Cese mi mal!
son los del otro corral!
(Mirando á la calle de San Juan.)
Audacia y resolución.
(Se va por la calle de Santa María, llega al por-
tal de la Figueras, da un aldabonazo y la puerta
se abre; entra él y vuelve á cerrarse.)
ESCENA IX.
Por la calle de San Juan baja gente con la silla de raanrs
donde viene la Caramba, llevada por dos gallegos; el de
adelante con un farol encendido. De casa de la Caramba sa-
len Chorizos y Chisperos arrojándola flores y dulces á la
silla, hasta que llega al proscenio.
LA CARAMBA, el TÍO TUSA, CALICHE y CHORIZOS
apasionados.
Chisperos.
Unos.
Otros.
Todos.
Car.
Todos.'
Car.
MÚSICA.
La Polonia es flaca!
La Rosario es fea!
La Caramba es linda!
La Caramba es bella!
Por aquí la silla!
Por aquí el farol!
Aquí está la cómica
más linda que el sol!
(Desde la silla.)
¡Que viváis mil años!
Que los vivas tú.
Gala del alegre
corral de la Cruz!
Al instante Salgo! (Desde la silla.)
— 34 —
Todos. Dejadla salir!
¡Viva la Caramba,
gloria de Madrid!
(Sale de la silla de manos y se coloca en el cen-
tro de la escena. Los mozos de cuerda desaparecen
con la silla de manos.)
Car. Yo soy la niña morena
que aquí vino á verter sal,
y que se estrenó en la escena
de los Caños del Perall
Intrigando mis rivales
me alejaron de Madrid,
y causé en los Sitios Reales
casi casi un frenesí.
Como tengo esta mirada
y mis ojos echan luz,
soy la cómica mimada
del teatro de la Cruz!
Yo en el saínete
me pinto sola
haciendo el tipo
de la manóla;
toda la gente
se desternilla
cuando yo canto
la tonadilla.
Y si bailo un paso,
como no soy zamba
y la pierna enseño...
¡Ca... ramba!
caramba, caramba, caramba, caramba!
Todos. Y si baila un paso,
como que no es zamba
y la pierna enseña...
¡ca... ramba!
caramba, caramba, caramba, caramba!
Car. Cuando salgo por el foro
con la mano puesta así,
todo el patio grita en coro:
«Que me la traigan á mí!»
— 3o —
Si les pongo cara fiera
loco se vuelve un marqué?,
y si muevo la cadera
se desmayan dos ó tres.
Y al mirar este cuneo
se arma tal revolución,
que porque no haya jaleo
tienen que echar el telón!
Como es de veras
todo mi hechizo,
como no gasto
nada postizo,
y me unto solo
con agua fria,
y es mió el talle,
la pierna mia,
cuando se me antoja
ponerme á hacer gamba, (Baila.)
todo el que me mira...
¡ca... ramba!
caramba, caramba, caramba, caramba!
Todos. ¡Ay, yo me pondría
con ella á hacer gamba!
y si me caía...
¡ca... ramba!
caramba, caramba, caramba, caramba!
(Gran gritería y aplausos en la plaza.)
HABLADO.
Car. Conque, apasionados mios...
(Se encienden los faroles de la calle.)
GAUCHE. ¡Ay qué píe! (Bajándose para verte.)
Car. Basta de ligas!
que no saben bien las migas
si están los torreznos' fríos.
Tío Tusa, la cena espera!
Tusa. Sin cena y sin aguardiente,
no hay en la época presente
cómica más retrechera!
— 36 —
Te aplaudió en la Granja el rey,
y si te trataron mal
en los Caños del Peral
por ser manóla de ley,
yo, el jefe de los Chorizos,
digo que no hay aquí una
que, naturales, reúna
tal gracia y tantos hechizos
¡Y aún dicen, echando tacos,
en más de una alojería
y café, que es compañía
mejor la de los Polacos!
Adonde está la Tirana
con su energía y sus trajes;
Garrido con sus visajes,
y Martínez y su hermana;
Antonio Robles, galán*
de compostura y decoro,
que en los papeles de moro
está hecho siempre un si»ltan;
y tu Mariquita-engaña,
Caramba la sainetera
y mejor tonadillera
de los teatros de España,
¿qué valen Rivera el viejo,
ni Merino el abogado,
ni López el derrengado,
ni el rabioso José Espejo,
ni la misma gran Figueras,
la comedíanla María,
que de sosa, el mejor día
se la caen las caderas?
¡Que apelen á las intrigas,
y á Moratin, y al Gobierno,
que yo les daré pan tierno!
Car. Y las migas?
Todos. ¿Y las migas?
Tusa. Tienes razón que te sobra!
Es que en viéndote me exalto!
Car. Ea, á la cena!
Todos. (Con gran bulla.) Al asalto!
Tusa. Justo! manos á la obra!
— 37 —
(Gran algazara. Con ella van entrando en casa l;
la Caramba.)
MÚSICA.
Todos. Con cuehara en ristre,
sin armar intrigas,
vamos á tragarnos
la sartén de migas!
¡Venga el aguardiente!
¡Venga una canción!
Migas! Chicharrones
y ande la función!
(Queda la escena un momento sola. Los Alguaciles
como oliendo, entran con misterio.)
ESCENA X.
LOS ALGUACILES.
¡Huele á aceite frito!
y hablan de unas migas!
¡Con buen apetito
llenan las barrigas!
Y es lo más corriente
que haya pescozones
tras del aguardiente
y los chicharrones!
Vánse á emborrachar!
y será mejor,
írselo á contar
al Corregidor!
(Vánse los Alguaciles con los movimientos y pa-
sos de costumbre.)
ESCENA XI.
ESPEJO, que sale de casa de la Figueras y eisrra la puer-
ta. Baja rabioso al proscenio.
HABLADO. *
¡Calabazas y redondas!
- 38 —
¡Maldita sea mi suerte!
Ya se ve! Gomo siempre hago
los papeles de vejete,
se figura que no sirvo
para el caso! ¡Así reviente
el Conde! y así nos silben
loas, comedias, saínetes,
follas, zarzuelas, tragedias,
pasos, pasillos, motetes,
óperas, dramas, canciones,
soliloquios, entremeses,
tonadillas, villancicos,
jácaras, farsas, bailetes,
y todo cuanto se ha escrito
desde Hita el arcipreste
hasta el bárbaro Cornelia
baldón del siglo presente!
¡Y quieren que yo esta noche
las diferencias arregle
de los cómicos, teniendo
una entrevista solemne
con don Preciso y con Tusa...
¡pues á buena parte vienen!
Ya que yo rabio por ella
y ella por otro se muere...
¡Que se maten! que se ahorquen!
que se arañen y que penen!!
ESCENA XII.
ESPEJO, varios apasionados POLACOS, por la calle de Sen
Juan.
Pol. 1.° Es el tio Espejo?
Espejo. ¡Los nuestros!
Pol. 1.° El mismo!
Pol. 2.° Alante la gente. (Bajan torfos .)
Pol. 1.° No meter bulla! y ese hombre?
Espejo. Don Preciso?
Pol. 1.° Justamente!
Espejo. No ha venido!
Todos No ha venido?
Pol. 1.° Diablo!
- 39 —
Espejo. Y aunque no viniese...
no haría falta!
2.° Por qué?
Pues... malditos sean ustedes!
Pues muchas gracias!
¡Qué bárbaro!
¡Hay más para que se arregle
el asunto, que buscar
veinte garrotes bien fuertes
y deslomar á esos tunos?
Pues si por nosotros fuese.. .
pero y el Corregidor?
Aunque á la cárcel nos lleven
y nos echen á galeras,
el gustazo de romperles
el alma no nos lo quita -
ni el Rey!
Como usté se empeñe...
LOS OTROS. (Al ver á lo lejos á D. Preciso.)
Don Preciso! Don Preciso!
Aquí!
Espejo. (¡El diablo se le lleve!)
Pol
Espejo.
Pol. i,
Pol. 2.
Espejo.
Pol. \
Espejo.
Pol. 2.
ESCENA XIII.
espejo, polacos, d. preciso.
MÚSICA.
Preciso. Aquí está el gran maestro
de seguidillas;
la alegría del Rastro
y las Vistillas,
porque Dios quiso
crear, echando el resto,
á don Preciso.
Yo á los Pirracas.
estrafalarios,
ridiculizo
en los diarios.
Tiemblan de oírme
L y TOf>OS:
— 40 —
si me enfurruño
las Madamitas
del nueva cuño.
Huyen al verme
como Macacos
los Petimetres
y Currutacos;
y paso el dia
en las plazuelas
donde hay guitarras
y castañuelas.
Siempre me miro,
siempre me veo
donde hay fandango,
donde hay jaleo.
Y ya me suben,
y ya me bajan,
y me suplican,
y me agasajan.
Porque Dios quiso...
crear, echando el resto,
á don Preciso!
Preciso. Yo tiranas y polos
compongo á miles,
y me llaman «Encanto
de los Madriles.»
¡Que no hay danzante
más majo, más manólo,
ni echao pa alante!
Compongo versos
para una boda:
critico el traje
de última moda.
Soy el espanto
de lindos hueros:
soy el encanto
de los toreros;
y como en eso
de ser manólas,
las comediantas
— 41 —
se pintan solas;
y sé Jas faltas,
y sé los flacos
de los Chorizos
y los Polacos*
Con la Polonia
voy de jarana,
le escribo versos
á la Tirana:
con latigueras
me descompongo,
á la Caramba
la hago el zorongo...
(Señalando á la cabeza.)
El y todos. ¡Que no hay danzante
más majo, más manólo,
ni echau pa alante!
(Gran alegría entre todos.)
HABLADO.
Espejo. Ea! basta de dibujos!
vete á la casa de enfrente. (Á Polaco t.°)
Pol. 1.° ¿Dónde vive la Caramba?
Espejo. Ahí está Tusa y sus gentes
atracándose de migas.
4 Así con ellas revienten!
dile aparte que le esperan
dos caballeros, y vente!
(Váse el Polaco 1.° donde dicen.)
;Preciso. El Corregidor me encarga
que á todo trance se lleve
á cabo Ja paz!
Espejo. .¡Maldito
sea él!
Preciso. Estamos?
Espejo. ¡Corriente!
Vosotros rinientras en casa (Á ios Polacos.)
de Rivera, nuestro jefe
y autor, que por estar malo
me ha dado á mí sus poderes,
y me ha hecho autor interino
— 42 —
de su compañía, alegres
esperad, que aquí nosotros
echando los bofes...
Preciso. (Riéndose.) Puede?
Espejo. Cumpliremos con la orden
del Corregidor! Imbécil!
en asuntos de teatro,
¿quién le mandará meterse?
Preciso. (ap.) (Yo! que quiero conjurar
la tormenta que se cierne
ya sobre mi tonadilla,
iibrándola sabiamente
de los Polacos infames!
y los Chorizos aleves!
que quieren que ayune un poeta
sin ser cuaresma ni viernes!)
Espejo. Sin oir la seña mía
nadie salga.
(Á los Polacos, que han entrado en casa de
vera.)
Preciso. (Y si no diese
luz este proyecto mió
que inventé en buen hora, aún puede
don Preciso hacer que alcaldes,
ministros, duques y jueces,
obliguen á unos y á otros
á que mi obra representen!)
Espejo. Pues no tarda poco ese hombre!
ESCENA XIV.
Ri-
1). PRECISO, ESPEJO, TUSA y POLACO i
casa de la Caramba.
saliendo de-
Tusa.
Pol.
Espejo
Pero ¿quién hablarme quiere?
Ahí están, que yo me marcho.
(Señalando á f>. Preciso y á Espejo,
delante de éste le habla.) -
(Ahí está el tio Tusa!
(ai Polaco i.°) Vete!)
(Váse el Polaco á casa de Rivera.)
Al pasar
43 —
MÚSICA.
Tusa.
El t¡o Espejo y don Preciso!
(Conociéndolos.)
Espejo.
Justamente!
Tusa.
¿Á qué vendrán?
Espejo.
Á firmar, si Tusa quiere,
un tratado de amistad!
Tusa.
Amistad entre nosotros,
no sé cómo puede ser!
Espejo.
Entendiéndose primero!
Tusa.
No es muy fácil de entender!
Preciso.
Ha aprobado esta entrevista
el señor Corregidor!
Tusa.
Pues cuanto antes me lo cuenten
podrá ser mucho mejor!
Espejo.
Que hable el Señor! (Por D. Preciso.)
Tusa.
Que hable el señor!
Preciso.
Tengamos todos
moderación!
Tusa
Si el tio Tusa es el jefe
de los Chorizos,
y tú de los Polacos (Á Espejo.)
eres lo mismo,
merecen palos
lo mismo los Chorizos
que los Polacos.
En el Príncipe hay cómicos
malos y buenos,
y en la Cruz también tienen
sus más y menos;
y así en entrambos
se encuentra mucha paja
y poco grano!
Los de la Cruz son gente
más sosegada,
que se hacen sus comedias
sin decir nada;
pero los otros
levantan siempre gresca
- 44 —
contra nosotros!
Espejo.
Los del Príricipe quieren
que haya justicia,
y no vengan los vuestros
i darles silbas;
porque en tal caso,
acabarán las silbas
en garrotazos!
Tusa.
Por mí ya estoy dispuesto! (Amenazándole
•)
Espejo.
Lo mismo digo yo!
Los DOS.
Pues palo y tente tieso!
Preciso.
(Ya el diablo lo enredó!)
Espejo.
Mañana habrá una silba!
Tusa.
Pasado tendréis dos!
Preciso.
Os manda hacer las paces
aquí el Corregidor!
Tusa.
Que hable el señor!
Espejo.
Que hable el señor!
Preciso.
Tengamos todos
moderación!
Espejo y
Preciso.
Tusa.
Espejo.
Los dos
Tusa.
Espejo.
Tusa.
Preciso
Si sigue tanto escándalo
y tanta enemistad,
entrambos coliseos
hay orden de cerrar!
Tusa. Qué escucho!
Si aquí mismo
la paz no prometéis,
Chorizos y Polacos
se quedan sin comer!
Por mí no será.
Por mí no ha de ser!
Firmemos la paz,
que es nuestro deber!
MÍS brazos! (Ofreciéndoselos á Espejo.)
Los míos!
Concordia y unión...
(hasta que tengamos
mejor ocasión!)
¡Estos son milagros
del Corregidor!
- 45-
Tusa y Espejo. Desde hoy todos unos:
aplausos y amor!
Tusa.
Espejo.
(Se separan los tres y cantan cada uno aparte.
(Ay! ay! ay! que fingir es fuerza!
ay! ay! ay! ellos nos creerán!
ay! ay! ay! y mañana mismo
ay! ay! ay! nos la pagarán!
Si los tontos caen en la trampa
y mañana vamos allá,
los Polacos dirán mañana
ay! ay! ay! con el ay! ay! ay!)
(Ay! ay! ay! si estrenar nos dejan
ay! ay! ay! dos funciones más,
ay! ay! ay! los pobres Chorizos
ay! ay! ay! no tendrán un real!
Cuando quieran caer en ello
ya arruinados tienen que estar,
y dirán los Chorizos todos
ay! ay! ay! con el ay! ay! ay!)
P-rkciso. (Ay! ay! ay! que aunque no me fio
ay! ay! ay! esto bueno va!
ay! ay! ay! que mi tonadilla
ay! ay! ay! no se silbará!
Si mañana no me arman gresca
ni hay silbidos ni guirigay,
bien podemos decir entonces
ay! ay! ay! con el ay! ay! ay!
ESCENA XV.
DICHOS, CHORIZOS y POLACOS, que se han asomado á las
dos puertas, mientras el final del terceto anterior.
HABLADO.
TüSA. Amigos! (Dando la mano á Espejo.)
Espejo. Y compañeros! (id.)
Caliche. (ap. á él.) Qué hay, tio Tusa?
Pol. 1.° (Á d. Preciso.) (Se ha arreglado?)
Preciso. Ya son para siempre amigos
— 46 —
los Chorizos y Polacos]
Caliche. No puede ser!
Todos. Imposible!
TUSA. Vedlo! Un abrazo! (Se abrazan él y Espejo.)
Espejo. Un abrazo!
Caliche. Salgan todos!
Pol. i.° Salgan todos!
TüSA. Otro! (Abrazándose otra vez.)
Chor. Milagro!
Polacos. ¡Milagro!
Preciso. (Se salvó mi tonadilla
y trescientos reales gano!
Ya como este mes!)
Espejo. (¡Si fueran
dos culebrinas mis brazos!)
Tusa. De hoy más, amistad eterna!
los cómicos son hermanos,
y lo mismo hemos de ser
todos los aficionados.
Pol i.° Dice bien!
Caliche. Tóos sernos unos?
Preciso. Así parece, muchacho!
Cauche. (ap. á i). Preciso.) (En un talego chiquito
meta usté un perro y un gato:
mientras no haiga carne, puede
que vivan en paz entrambos;
más si hay cordilla... ¡María
Santísima! ni los rabos!)
Tusa Aquí mismo estáis dos cómicos
de los dos corrales!
Pol. L° Bravo!
Tusa. La Caramba y José Espejo;
que sellen los dos el pacto!
Caliche. Carambal (Llamándola.)
Pueciso. (ap. á Espejo.) (Espejo, pradencia!)
Espejo. (Si no la muerdo... me araño!) (Con ira.)
Pbeciso. (Ahora al verme será ella!)
— 47 -
ESCENA XVI.
DICHOS, la CARAMBA, saliendo de su casa.
Car. Qué hay?
Tusa. Las guerras se acabaron!
El Corregidor nos manda
que no armemos más escándalos!
Car. Y es el señor don Preciso, (Con soma.)
el poeta que ha llevado
al otro corral sus obras
después de estar en ensayo
en el nuestro ¡y eran buenas!
el que ha traido ese encargo?
Preciso. (Ap. á la Caramba.) (Si tú no fueras coqueta
y no hicieras tanto caso,
sabiendo lo que te quiero,
al conde de Picos-pardos,
no llevaría yo nunca
mis obras á otro teatro!)
Car. (En la Cruz nos sobran obras,
y Condes... y amantes!)
Tusa. Vamos
al asunto!...
Car. Y qué sucede
si ahora no nos arreglamos?
Preciso. Poca cosa! que parece
que se cierran los teatros!
Car. Hola!
Espejo. Justito!
Tusa. (Á la Caramba.) Tú eres
de los nuestros el encanto:
el tio Espejo es de los suyos
la nata y flor; daos las manos
y celebremos alegres
el suceso extraordinario! ♦
Chor. Víctor!
Polacos. Bien!
Caliche. (Pues si estos hierros
que estamos aquí soldando,
se sueltan así... de pronto,
- 48 -
nos tumban del latigazo!)
Espejo. Yo en nombre de los del Príncipe,
que son los más afamados (Con intención.)
cómicos de España, acepto
la paz!
(Murmullos en tos Chorizos.)
Car. Yo no digo tanto!
Pero si mis compañeros,
que son los más celebrados (Con intención.)
cómicos de Madrid.... quieran
(Murmullos en los Polacos.)
aceptarla, me haré cargo
de que ustedes la han pedido (Á Espejo.)
é informaré bien!...
Espejo. (Con enojo.) El caso
no es ese!... Aquí nadie ruega!
Tusa. Pero hay que fijar el trato!
Si el público verdadero
los silba porque son malos,
que no nos echen la culpa
á nosotros!
(Gran marejada y murmullos en unos y otros.)
Espejo. Vamos claros!
Y si la Tirana sale
á cantar y suelta un gallo
COmO acostumbra, Ó USté, (Á U Caramba.)
que tiene tal desparpajo,
á hacer un papel de viuda
sale con zapato blanco
y con basquina encarnada
y á meneos se hunde el patio,
no diga que son después
intrigas de los Polacos!
(Crece el descontento en unos y 1* risa en otros.)
Car. Pero y cuando la Figueras,
que en su vida ha roto un plato,
por echar una mirada
al conde de Picos-pardos,
en vez de gritar... «socorro!»
- 49 -
se aturde y dice «socarro?» (Risas.) (*)
Espejo. La gran Figueras es dama
en su casa, en el teatro,
en]a Calle... (Con fuerza.)
Car. Y como es dama...
la soplan de cuando en cuando! (Risas.)
(Grandes risas en los Chorizos. Los Polacos au-
mentan sus murmullos. Mucha animación. Don
Preciso trata de calmar á unos y a otros. Tusa y
Espejo se separan, capitaneando sus dos partidos.)
Espejo. ¡Pues miren la sainetera,
que en los Tres novios burlados
los tres novios eran suyos...
y el apuntador el cuarto!
Car. Detrás del Príncipe, envidia!
Espejo. Detrás de la Cruz, el diablo!
Caliche. Víctor la Caramba! (Alzando el palo.)
Pol. Víctor
el tio Espejo!
Unos. (á ios otros.) Fuera!
Otros. . (Á aquellos.) Largo!
Preciso. (¡Se silbó mi tonadillla!)
Caliche. Ya se alborotó el cotarro!
ESPEJO. (Á los Chorizos.)
¡Comediantes de la legua!
Tusa. ¡Cómicos de tres al cuarto!
CHOR. ¡Á ellos! (Amenazándose.)
Polacos. ¡Á ellos!
CONDE. (Apareciendo por detrás y dirigiéndose á la calle
de Santa María y casa de la Figueras.)
** (¡La ocasión
aprovecho!...)
Unos. Palo!
OTROS. Palo!... (Se amenazan.)
(Gran confusión y gritería general. "Vienen casi á
las manos.)
(l) Idea de D. Enrique Pérez Escrich, en su obra El
maestro de hacer comedias.
50 -
MÚSICA.
Tusa, Caliche y ios suyos.
Si eres hombre, salte afuera,
y no chilles aquí más!
que convida á garrotazos
el cerrillo de San Blas!
Navajazo y tente tieso!
(Algunos echan mano á las navajas.)
y verás aunque no hay luz!
como pegan los valientes
del teatro de la Cruz!
Espejo. (y ios suyos.) El gritar es de maricas!
Si eres hombre, ven allá!
y que entierre á los que caigan
el cerrillo de San Blas!
Á los golpes del garrote
morirán los de la Cruz,
sin que quede un mal Chorizo
en el barrio de Jesús!
Caramba y D. Preciso.
Deteneos! Deteneos!
Á su casa cada cual!
que es de noche y está á oscuras
el cerrillo de San Blas!
Nadie salga á pelearse
de su barrio de Jesús,
que unos y otros hacen falta
en el Príncipe y la Cruz!
(Vánse todos corriendo por( delante de la herrería.
El Conde baja al proscenio y dice:)
ESCENA XVII. ,
EL CONDE, á poco la CARAMBA y ESPEJO, que vuelven.
Conde. Sola está la plaza!
ahora es la ocasión!
Cerraste la puerta!
Yo abriré el balcón!
(Sube por la reja y llega al balcón de la casa de
lá Fig-ueras.)
— 51 —
Car. Corren como locos!...
lejos están ya!...
Mira don Preciso!
(Viendo al Conde en el balcón de la Fig-ueras.)
quién subiendo está!
Preciso. Es el Conde!
Car. El Conde!
Preciso. Y era tu amador!... (Riéndose.)
Los dos. Á caza de gangas
sube el buen señor!...
(Entran en la casa de la Caramba y cierrran la
puerta. El Conde forcejea por entrar desde el
balcón á la casa y se esconde en el quicio al
ver á los Alguaciles.)
ESCENA XVIII.
LOS TRES ALGUACILES.
Algs. Todo en calma está!...
¡no hay ningún rumor!...
Nada hay qne contar
al Corregidor.
(Ec-ban á andar y cae el telón rápidamente.)
FIN DEL ACTO PRIMERO.
ACTO SEGUNDO.
cuadro wRmmmo,
Vestuario del teatro del Príncipe. Saloneito que da á la
calle del Lobo. Á cada lado una puerta pequeña, con un
papel blanco pegado en cada una. Un arco grande al
foro, y por él se ve el escenario con telones del revés.
Al levantarse el telón, todo el foro á oscuras. Las puer-
tas de los cuartitos cerradas. En el centro de la escena
un velón grande de tres mecheros, apagado y colgado del
techo por una cuerda. Cuatro sillas de costillas. Una cor-
nucopia á cada lado de las puertas con dos velas de cera,
apagadas, cada una.
ESCENA PRIMERA.
ESPEJO, saliendo casi á tientas por el foro.
MÚSICA.
¡Ya son las dos de la tarde
y á las tres es la función,
y ¡maldito sea el demonio
si aquí hay nadie más que yo!
¡Alumbrante! Tio Pajuelal
5
— 54 —
(Llamando á gritos.)
¡Alumbrante! ¡Avisador!
ESCENA II.
ESPEJO, el AVISADOR y el ALUMBRANTE, con ana vela
de sebo en una palmatoria de madera.
Alümb.
Aquí estamos!
Avís.
¿Qué se ofrece?
Espejo.
Que se encienda ese velón!
(El Alumbrante le enciende con pajuela.)
¡Han venido ya las cómicas
á vestirse?
Avís.
No señor!
Espejo.
¿Y los cómicos?"
Avís.
Tampoco!
Espejo.
¡Mala silba les dé Dios!
¿Pero están las dependencias?
Avís.
Más, exactas que un reló!
Espejo.
Pues que vengan aquí todos
para revistarlos yo!
Maquinistas, Peluquero,
los Arrojes del telón,
Guardaropas y Comparsas,
y Conserje, y Cobrador!
(Váse el Avisador con rapidez por el foro.)
ESCENA III.
ESPEJO, á poco el AVISADOR y todos los llamados, que
se quedan al foro en diferentes grupos, hasta que Espejo
los va llamando.
Espejo. Á toda esta gente
hay que revistar
una hora lo menos
antes de empezar.
¡No haga el mismo diablo
que alzado el telón,
me den los malditos
algún sofocón!
— 55 —
Maquins. Aquí están los Maquinistas.
¡Buenas tardes nos dé Dios!
Espejo. Para hacer Troya abrasada
el caballo se pintó?
Maquins. No ha venido tal caballo!
Espejo. ¿Pues adonde está el Pintor?
Maquins. Su mujer está de parto.
Espejo. Así para un tiburón!
¿Y qué hacemos sin caballo?
de los griegos qué hago yo?
Maquins. Colocamos un borrico
en el cuarto bastidor!
Se le doblan las orejas...
Espejo. Y nos gritan la función!
(Los Maquinistas" se' Retiran al foro.)
Peluqs.
Ese Peluquero,
¿cuándo Va á venir?
Con los aprendices
le tiene usté aquí!
Espejo. ¿Se ha traído la peluca
para el rey Agamenón?
Peluqs. Aquí viene la que hicimos
para el duque de Moscow!
(Le enseñan una con gran coleta y polvos.)
Espejo. ¡Santo Dios! Si esta peluca
tiene bucles y erizon!
Peluqs. Otras siete como estas
se han sacado en el Jacob.
Espejo. ¿Y los griegos, qué se ponen?
Peluqs. Si es que largas han de ser,
que se pongan dos de greñas
(Le enseñan dos de aldeanos, con gTandes greñas.
y otras cuatro de mujer!
(id., cuatro, con polvos. — Los Peluqueros se re-
tiran al foro.)
Espejo. (¡Malditos sean todos!
Y se va á empezar!)
¡Vengan los Comparsas
COMPS.
Espejo.
Comps.
Espejo.
CÍUARD.
Espejo
Guard.
Espejo.
Guard.
Espejo.
Güard.
Espejo.
Guard.
Espejo.
&UARD.
- 56 —
á ver cómo están!
(Los Comparsas con el cabo se adelantan. Están
muy mal vestidos de griegos. Zapatos negros,
medias azules, etc.)
Aquí estamos ya vestidos!
¡Virgen santa de la O!
¡Estos griegos han venido
de las Ventas de Alcorcon!
Esos cascos son terribles!
Esos péplum dan horror!
¿Pues qué griegos quiere este hombre
por dos reales de vellón?
(Los Comparsas se retiran al foro con el cabo.)
Guardaropa, pronto,
á ver si están ya
todos los objetos
que se han de sacar !
(Guardaropas se adelanta, presentando en una
bandeja grande diferentes objetos que se nombran.)
Aquí está dispuesto todo;
ya lo puede usted mirar!
Este frasco!
(Cogiendo uno muy grande de vidrio.)
Es del veneno
que la dama ha de beber!
Si aquí caben dos cuartillos! (Le tira.)
Pues así morirá bien!
¿Á qué viene esta herradura? *
(Saca un pedazo muy grande de hierro.)
No he encontrado medallón!
Y esta Viga? (Saca un garrote corto dorado.)
Ese es el cetro
del señor de Agamenón!
¡Yo los mato sin remedio!
(Tira ambos objetos.)
y estos monstruos de cartón?
(Señalando á dos pavos muy grandes y muy mal
hechos.)
Los faisanes para el lance
del banquete!
_ 57-
Espejo. Voto á bríos!
Son dos bueyes con alones!
Uf qué horror! qué horror! qué horror!
(Tirándolo todo.)
¡Reniego de la vida de teatro!
¡Maldito sea el oficio de farsante!
¡Al bruto que se mete á comediante
por bárbaro le deben empalar!
Le aturden! le sulfuran! le sofocan!
le insultan! y le suben y le bajan!
le enojan! y le pinchan! y le rajan!
y hay meses que le dejan sin cobrar!
¡Hay para gruñir!
hay para rabiar!
¡Esto es maldecir!
¡Esto es reventar!
Coro general. ¡No se apure usté!
Siempre ha sido igual!
y se aplaude así
todo en el corral!
Espejo. ¡Traspuntes y comparsas y boleras
y cómicas y cómicos malditos!
ni á órdenes, ni á cárceles, ni á gritos,
los puede el mismo diablo barajar!
¡No hay vida que soporte tal faena!
¡no hay fuerzas que resistan tal trabajo!
¡Malditos los de arriba y los de abajo!
y el foso y el tablado y el telar!
Hay para gruñir!
hay para rabiar!
¡Esto es maldecir!
y esto es reventar!
Coro general. No se apure usté!
Siempre ha sido igual!
y se aplaude así
todo en el corral!
Espejo. ¡Fuera todo el mundo!
¡largo á trabajar!
Esto es espantoso!
¡Esto es infernal!
— 58 —
(Todos se van por el foro, mientras Espejo so
queda en la escena desesperado.)
ESCENA IV.
ESPEJO solo.
Por el foro se ven cruzar de cuando en cuando Asistencias^
HABLADO.
Idos con dos mil demonios.7
brutos! imbéciles! bárbaros!
y así os tiren cien patatas
de la cazuela y del patio!
Voz. (Dentro.) La orden!
Espejo. Qué tal?
Voz. (Más lejos.) La orden!'
Espejo. Su señoría ha llegado
y las cómicas rebeldes
aún no han subido á sus cuartos.
El teatro está perdido!
Qué tiempos aquellos, cuando
se empezaba la función
á las dos, y con tres actos,
entremeses, tonadillas,
baile y sámete, acabábamos
á las cinco lo más tarde
y no estábamos cansados!
Pero hoy! Como que á estas cómicas
las dan música y regalos
los señores del Consejo,
los condes de Picos-pardos,
ios guardias de Corps, los jueces
y hasta los frailes Bernardos,
al autor de compañía
le tratan á zapatazos!
Mas como el Ayuntamiento
es dueño de arabos teatros
y quiere que desde hoy mismo
trabajen de cuando en cuando
las dos compañías juntas,
y hoy la función ha marcada
el mismo Corregidor,
para sellar ese pacto
de unión y concordia, es fuerza
que pongamos todos algo
de nuestra parte... y no vienen!
(Mirando á todos lados.)
ay! qué les habrá pasado?
ESCENA V.
ESPEJO, D. PRECISO, corriendo.
Preciso. Nada de particular!
Espejo. Don Preciso tan temprano?
Preciso. No me he movido poco
desde ayer noche,
resolviendo y minando
la villa y corte,
hecho una ardilla,
para que hoy no me silben
mi tonadilla!
He conquistado á cuatro
Covachueleros
y serán sus aplausos
de los primeros,
y á diez Manolas
que para batir palmas
se pintan solas!
Espejo. ¿Y usted que riñó ha días
con la Caramba
porque ella se la pega
y usted lo paga,
¿por qué quiere ahora
que ella con la Figueras
haga su obra?
Preciso. El hambre, amigo, Espejo
con su exigencia,
aclara los sentidos
y las potencias,
y no hay industria
— 60 —
que un Poeta no intente
li está en ayunas.
Yo que soy por mi sangre
un caballero,
bien nacido, bien quisto,
Y hasta bien puesto,
siempre buscado
en consejos, audiencias,
salas y estrados,
por la gente del bronce
me despepito,
y sólo estoy contento
si entre ella vivo,
que quitan penas
cómicos y toreros
y verduleras!
Ya le hago á la Geroma
un pasacalle,
tres coplas á la Tuerta,
dos á su madre,
y quince y raya
doy á todos, cogiendo
yo la guitarra!
Ya le jaleo un polo
á la Vicenta,
ie acompaño el fandango
á la Intendenta,
y es mi garganta
almacén de boleros
y de tiranas.
Pero como el demonio
me tentó un dia
y les di á los del Príncipe
mi tona illa,
y entre unos y otros
me iban á dar un susto
de los más gordos.
Yo he revuelto oficinas,
hablado Alcaldes,
molestado á Ministros,
visto á comadres,
Y al cabo he hecho
* — 61 —
un pisto, sin tomates
y sin pimientos! *
Zurciendo voluntades
y atando gustos,
los de la Cruz y el Príncipe
trabajan juntos,
y de este modo,
lo que entre todos hagan
se aplaude todo!
Ambos se morderían
de buena gana,
más tendrán que dejarlo
para mañana,
y ¡ancha Castilla!
que lo que es hoy me aplauden
mi tonadilla!
Espejo. Es usté el demonio, amigo,
pero son las dos y cuarto
y á pesar de sus arreglos
las cómicas no han llegado!
Preciso. Pues quién falta?
Eepejo. La Figueras!
Preciso. ¡Cachirulo!
Espejo. Ese es su cuarto!
(Señaladdo al de la izquierda.)
Y la Caramba también!
y ese es el SUyo! (id. el de la derecha.)
Preciso. ¡Canastos!
Espejo. Si se habrán visto en la calle...
Preciso. Cómo?
Espejo. Y se habrán enzarzado?
Preciso. Adiós mi dinero!
Espejo. Es fuerza
que las busquen!
Preciso. (Deteniéndole.) Y sepamos,
qué sucedió anoche?
Espejo. Anoche?
Preciso. Sí tal!
Espejo. Nada entre dos platos!
Muchos gritos, y cuando Íbamos
á llegarnos á las manos,
y que si pillo al tio Tusa
— 62 —
le reviento de un trancazo,
asomó un guardia de Corps
y todos nos desbandamos!
Y usté qué hizo?
Preciso. Me volví
con la Caramba del brazo;
y como entre dos que se aman,
aunque riñan, siempre hay algo,
y como estando en la fuente
siempre el agua vuelve al cántaro,
y era de noche... y de noche
todos los gatos son pardos,
hubo lo de «que me engañas,»
lo de «tú me la has pegado,»
lo de «si tú me quisieras,»
lo de «lú eres más ingrato;»
y entre dimes y diretes,
como vive en cuarto bajo,
nos encontramos ya dentro
sin saber cómo ni cuándo!
Espejo. ¿Volvió á arreglarse el negocio?
Preciso. Sí tal; por cierto que entrando
vimos subir al balcón
de la Figueras al pájaro
de mal agüero... el que á ambas
nos las levanta de cascos!
Al Conde, que Dios confunda!
Espejo. Así le chamusque un rayo!
y reviente!
Preciso. Pues anoche
él debía buscar algo
por el balcón.
Espejo. Sí; ella misma
me lo ha dicho en el ensayo!
Preciso. Que entró!...
Espejo. Sí; y que le tiró
á la cabeza los platos!
Preciso. Y él salió...
Espejo. Por el balcón
otra vez!
Preciso. Á qué hora?
Espejo. Dando
— 63 -
las doce!
Preciso. Desde las ocho...
van catorce horas.
Espejo. No, cuatrol
Preciso. En el reló del gusto,
estando á solas,
cada cinco minutos
suman dos horas;
porque entre ambos,
cuatro del, cuatro della,
son ocho cuartos.
Espejo. Si él lo ha dicho, miente!
Preciso. Toma!
qué vamos á remediarlo!
Como dicen que usté la ama
y hasta la ofrece su mano,
si ya le tiene escogido
para marido, es muy claro
que á convencerse de todo
le tiene á usté preparado.
Espejo. Más dicen, ¡voto á mil bombas,
de la Caramba!
Preciso. Qué diablo!
Será verdad, pero al menos,
por sí ó por no, no me caso!
Espejo. Yo sí... si ella quiere... y rompo
el alma...
Preciso. Ellas son!
Espejo. Me callo!
ESCENA VI.
ESPEJO, D. PRECISO, la FIGUERAS, la CARAMBA.
Espejo. Gracias á Dios que vinisteis...
y las dos juntas... (Me escamo!)
Fig. Llegaron nuestras dos sillas
al mismo tiempo!
Preciso. (Es extraño
que vuelvan las dos con pelo!)
Car. Dieron la orden?
Espejo. Há rato!
— 64 —
Preciso. Que digas bien los versitos
aquellos...
Car. Ya me hago cargo!
Preciso. Y ya que ambas en mi obra
van á ser hoy el encanto
por su gracia y su talento
de los dos opuestos bandos,
la paz que en las tablas firmen
ojalá dure cien años!
Car. Señora Figueras?
Fie Qué hay,
señora María?
Car. ¿Vamos
á vestirnos?
Fig. Si usté gusta...
Espejo. (No has visto al Conde?
Fig. Esperando
estaba frente á mi casa,
mas yo, ni aun le he saludado!)
Preciso. (Que no me mires al Conde;
no hagas guiños, y tengamos
la fiesta en paz!
Car. Si él me habla,
yo he de contestarle! )
Preciso. (Vamos,
esta vuelve á las andadas!)
Espejo. (María, por Dios la encargo
que no la enredemos!
Car. Yo,
si no me pinchan... no salto!)
Preciso. (Y si se ha enojado usted (Ap. á ia Figueras.)
porque ya otra vez la he dado
el papel á la Caramba,
yo le haré á usted tres ó cuatro!)
Fig. Señora María!
Car. Qué hay,
señora Figueras?
Espejo. (ap. á d. Preciso.) (Malo!
señorías por arriba,
señorías por abajo!)
Preciso. (Arañazot por en medio
es que se están preparando!)
65 -
Fig.
Don Preciso está ofreciéndome
papeles nuevos y largos,
y para que usted no crea
que yo se los he encargado
se lo noticio...
Preciso.
(Pues hija,
muchas gracias!)
Car.
Yo le alabo
el gusto.
Preciso.
Te díré...¿(Á la Caramba.)
Car.
Y yo
puedo así aceptar en cambio
los que me ha ofrecido el Conde
del Puente!
Fig.
Cómo?
Car.
En mi cuarto
me dijo ayer, que quería
hacerle á un poeta el encargo
de escribirme una Princesa,
para hacerme él el regalo
del traje y del aderezo.
Espejo.
(Pataplum!...)
Preciso.
Más yo no aguanto!
Espejo.
Ea! vamos á vestirüos!
don Preciso, al escenario!
Preciso.
No, yo voy afuera, á hablar
conforme vayan llegando
con mis gentes!
Espejo.
(Á las dos, que se han quedado mirándose.)
Hasta lüégo!
Preciso.
(No creas!...)
Car.
(Ya me he enterado!)
Preciso
. (Es que...)
Car.
(Vaya usted con Dios!)
Preciso
. (Me muero por tus pedazos!)
Car.
(Pues cuando los tenga sueltos,
que ahora están juntos!)
Espejo.
(Empujando á D. Preciso.) Andando!
(Pero hombre, usté es el demonio!
pues no las enzarza!)
Preciso
. (Váse riendo.) Vamos!
(Vánse por el foro con rapidez )
ESCENA VIL
LA FIGUERAS, la CARAMBA.
La Figueras y la Caramba entran en sus cuartos respecti-
vos; sacan. cada una su candelero con vela, que van á en-
cender en el velón que hay colgado en el centro de la es-
cena, para llegar al cual, se suben en sillas bajas que
acercan respectivamente. Cuando se hallan las dos subidas
en las sillas, empieza el dúo (*).
MÚSICA
Fie - Con permiso de usté!
Car. Con permiso de usté!
Fig. Los de afuera primero;
los de casa después!
Car. Á vestirnos, que es tarde!
(Enciende la vela.)
Fig. Si que lo debe ser! (id.)
dos palabras quisiera
decir antes á usté!
Car. Pues expliqúese usté!
Fig. Pues escúcheme usté!
Car. Con permiso de usté!
Fig. Con permiso de usté!
(Se bajan con la vela encendida y retiran un poco
las sillas sobre las que han estado subidas.)
Hoy al Conde del Puente
que nombraba escucbé!
Car. Es muy amigo mió,
con permiso de usté!
Fig. Como yo no le he dado,
la prevengo también,
(i) Aunque las funciones empezaban á las tres, era pre-
ciso vestirse con luz artificial, por carecer los vestuarios de
la del dia.
— 67 —
que es mi amigo hace tiempo
con permiso de usté!
Car. Y qué?
Fio. Y qué?
Car. Muy buen provecho le haga.
Fig. Que le siente á usté bien!
Car. Con permiso de usté. (Retirándose.)
Fig. Con permiso de usté!
(Cada una se dirig-e á su cuarto; deja dentro ls
vela, y en el quicio de la puerta vuelven á conti-
nuar el dúo.)
Car. Peluquero! (Llamando,)
Fie. Peluquero!
Car. (Algo gordo va á pasar!)
Fig. Peluquero!
Car. Peluquero!
Fig. No se canse usté en llamar!
Car. ¡Qué desorden de teatro!
Fig. El de usté no es nunca así?
Car. Si aguardar nos hace tanto
no nos vamos á vestir!
Fig. Pues como íbamos diciendo;
(Acercándose.)
si ha llegado usté á contar
con el traje y con las joyas
de ese Conde Perillán,
encargarlas puede á otro,
si es que le hacen falta ya,
porque el Conde con las damas
mucho ofrece y poco da.
Car. Puede ser según y cómo,
pues por mí seis dias há
que entre flores y entre dulces
se ha gastado un dineral!
Si usté no es afortunada
siendo antigua su amistad,
yo de cuánto me regale
puedo darla la mitad!
FlG. ¡Peluquero! (Con ira reconcentrada.)
Car. ^Peluquero!
Fig. No se puede ya sufrir!
- 68 -
Si aguardamos de este modo
no nos vamos á vestir!
Car. Mucha prisa tiene!
Fig. ¿No la he de tener?
Si hago la tragedia
y hago el entremés
y la tonadilla
de su amor de usté!
y hasta en el sainete
canto yo después
un... zapateado
que tendrá que ver!
Car. ¿De quién es la letra,
si lo sabe usté?
Fig. Del Conde del Puente,
que me la hizo ayer.
Car. ¿Quiere usté cantarla?
Fig. ¡Pues no he de querer!
Car. Y es clara!
Fig. Muy clara!
Car. Y es de alza?
Fig. Y ole!
Car. Pues cántela al punto!
Fig. Pues óigala usté!
Dicen que una carita
de serafín,
anda tras de mi majo
con muy mal fin!
Y como el chico es blando
de corazón...
puede que no resista
la tentación!
Pero si á su lado
le llego á encontrar,
qué... ¡zapateado
que se va aquí á armar!
Si el majo á mí me engaña
con esa... ¡pues!
con el mata la araña...
(Da cuatro golpes en el suelo con los pies.)
— 69
la aplastaré!
Cau.
¡Muy bonita letra!
Fig.
¡La ha gustado á usté!
Car.
La canción no es nueva,
porque yo la sé!
Fig.
¡Quién le hizo la letra?
Car.
El Conde también
me la tiene escrita
hace más de un raes!
Fig.
Y es clara?
Car.
Muy clara!
Fig.
¿Y es de alza?
Car.
Y ole!
Fig.
Pues quisiera oiría!
Car.
Pues óigala usté!
Una doña Remilgos
me ha dicho á mí
*
que va á zapatearme
con su chapín.
Porque quiere á un usía
de relumbrón,
y teme que le quite
la proporción!
Mas si se ha enojado
1
y el pie llega á alzar,
que... zapateado
que la voy yo á dar!
Y si doña Espadaña
levanta el pie,
con el mata la araña. . .
(Da los mismos golpes en el suelo que la
Fig-ue-
ras.)
la aplastaré!
Fig.
¡Ay! si levanto el pie!
Car.
¡Ay! si levanto el pie!
Las dos.
Con el mata la araña
la aplastaré!
Fig.
¡Ay si levanto el pie!
Car.
¡Ay si levanto el pie!
— 70 —
Las dos. Con el mata la araña. . .
(Las dos á un tiempo dan los golpes en el suelo.)
la aplastaré!
(Se apartan y corriendo entran en sus cuartos res-
pectivos, dando un gran portazo.)
ESCENA VIH.
EL CONDE DEL PUENTE, ESPEJO, por el foro.
HABLADO.
Espejo.
Conde.
Espejo.
Conde.
Espejo.
Conde.
fciSPEJO.
Conde.
Pero ¡por vida del chápiro,
si se visten ahí las dos!
Y qué?
(Bajando la voz.) Si usté á la Figueras
hace tiempo tiene amor
y ella al suyo corresponde,
aunque con buena intención,
¿por qué tras de la Caramba
hace dias se perdió
y viene á buscar aquí...
así... lo que sabe Dios?
Espejo del alma mia!
no me sea usted gruñón!
Si la Figueras me quiere,
como dice en alta voz,
¿por qué en pruebas amorosas
me tiene á media ración?
¿Dónde ha ido á anidarse ahora
la virtud y el pundonor,
que así resiste una cómica
á un amante como yo?
Pues anoche...
Anoche mismo
subí yo por su balcón,
y tras una horrible lucha
á irme por él me obligó!
Fué cierto?...
Sea por celos
— 71 -
ó por rabia, ó por temor,
no hubo medio de triunfar
de su resistencia!
Espejo. (Oh!
me alegro!)
Conde. Y por eso mismo
libre desde anoche soy
para ser de la Caramba
el más fino adorador!
Esa al menos es mujer
de brío y resolución:
le romperá á un hombre el alma
cuando le diga que no,
pero si pronuncia un sí,
que es lo que ya espero yo,
sabrá querer de verdad
con alma y con corazón!
Espejo. Bien; más todas esas cosas
no son de este sitio!
Conde. No?
Espejo. Corra usted tras de sus sillas
al acabar la función,
festéjelas en su calle,
ámelas más y mejor,
pero aquí entre bastidores
no lafc vea usted, por Dios,
ó vamos á tener una
que asuste á la población!
Conde. Pues qué quiere esa mujer?
Espejo. La dignidad la tentó.
Conde. Pues que la tiente el demonio,,
que la tentará mejor!
FlG. Peluquero! (Llamando dentro.)
Car. (id., desde su cuarto.) Peluquero!
PELUQ. Quién llama? (Desde dentro.)
Espzjo. (ai Conde, con temor.) Que están las dos!
Fig. En el catorce!
Car. En el quince!
Espejo. ¡Truenos y condenación! (Deteniéndole.)
. Conde. No me voy sin saludarla.
(Dirigiéndose al cuarto de la Caramba.)
— 72 —
ESCENA IX.
CONDE, ESPEJO, el PELUQUERO, en seguida la FIGUERAS
y la CARAMBA, cada ana por su cuarto.
Prluq.
Quién es la primera? (Gritando.)
Las do;
5. (Dentro.) Yo!
Conde.
La Caramba es antes.
(Llamando en la puerta de la Caramba.)
Car.
(Dentro.; Quién?
Conde.
El Conde del Puente! (En voz alta.)
Espejo.
¡Horror!
Car.
Salgo al punto!
Fig.
(Saliendo 4 la escena con rapidez.) Peluquero!
Car.
(id.) Peluquero!
Espejo.
(Ya se armó!)
Car.
(Al Peluquero.)
¿Así en el corral del Príncipe
.se sirve á quien por favor
con los señores Polacos
viene á hacer una función?
Fig.
(Al Peluquero)
Sirva usted á la señora...
con muchísima atención,
que va á vestirse de Griega
y quiere verla el Señor! (Señalando al Conde.)
Espejo.
Vamos andando! (interponiéndose.)
Peluq.
(Á Espejo.) Á cuál peino?
Á ninguna de las dos.
Espejo.
(Si se han de arrancar el moño,
despeinadas es mejor!)
Trasp.
(Anunciando desde la puerta.)
Su señoría ha llegado.
Espejo.
¡Infierno y degollación!
(Á.la Fig-ueras.)
Que haces en Troya abrasada
la dama!
Fig.
Como el señor
no me ha peinado...
Espejo.
Y se empieza
por esa obra la función!
73 -
FlG.
Bien!
Espejo.
Son lastres menos cuarto!
Conde.
(Dando una caja de cartón á la Caramba.)
Esta peineta llegó
ayer á las Cobachuelas,
y me hará usted el favor
de sacarla!
Car.
Ya lo creo,
esta misma tarde!
(Abriendo la «aja y sacando una pein
metal.)
Fig.
(Con celos.) (Oh!)
Conde.
Viene de Francia!
€ar.
Es de concha?
Espejo.
De cuerno!
Fig.
(viéndola.) De similorl
El Conde sólo regala
cosas falsas!
Peluq.
Peino ó no?
Me aguardan en otros cuartos!
Fig.
Como es falsa su intención!
Car.
Eso debe ser de noche!
porque con la luz del sol,
que es como él me ha visto siempre,
es fino!
Fig.
Si á usted la vio
sólo de día, será...
porque va su profesor
de noche
Car.
Cuál?
Fig.
Don Preciso;
¿a qué hora la da lección?
Car,
De qué?
Fig.
De coplas!
Car.
Creía...
Fig.
Y lleva muy caro?
Car.
No!
Fig.
¿Y si tiene usté visitas,
la da el curso en alta voz?
Car.
Como vivo en cuarto bajo
y en mi casa no hay balcón,
mis amigos, que son muchos...
de
— 74 —
Fig. Lo creo!
Car. Me ven mejor!
Fig. ¿Da usté migas?
Car. Y corteza!
Preciso. ¿No se empieza la función?
(Entra por el foro muy de prisa.)
ESCENA X.
FIGUERAS, CARAMBA, el CONDE, ESPEJO, D. PRECISO-
Espejo.
Á buen tiempo viene! Rayos!
Preciso
. Qué hay?
Espejo.
(Que se enzarzan las dos!)
Preciso
(Por el Conde?)
Espejo.
(Justamente!
y que no empezamos hoy!)
Precisó.
¿Qué haces aquí sin vestirte?
(Á la Caramba con aplomo.)
Fig.
Llegó ya el amo!
Car.
Amos yo!
soy libre!
Fig.
Ya lo sabemos!
Car.
Y se equivoca el señor!
es á usted á quien papeles
ofrecía...
Espejo.
¡Vive Dios!
que si cojo un palo, todos
van á la calle!
Conde.
Qué horror!
Cuidado con las palabras,
Espejo!
Preciso
Oiga usted!
Espejo.
Que no.
Yo defiendo mi derecho!
Yo represento al autor
de la compañía! Fuera!
(Á D. Preciso y al Conde.)
Adentro. (Á las cómicas.) La prevención!
(Al Traspunte.)
Fig.
Que estoy sin vestir!
Espejo.
Saldrás
— 75 —
en paños menores!
Todos.
Oh!
Espejo.
Fuera todo el mundo.
Conde.
Vamos!
Fig.
Hasta nunca!
Espejo.
Sí? Mejor!
Car.
Hasta jamás!
Espejo.
Buen provecho!
Á la concha, apuntador!
¡Mal rayo! las tres en punto!
Multa! No la pago yo!
Fig.
YO tampoco! (Entra en su cuarto y cierra.)
Car.
Yo tampoco! (id.)
Espejo.
Reniego!
Conde.
Ni yo!
Preciso.
Ni yo!
Espejo.
Los arrojes á su sitio,
afuera, arriba el telón!
(Vánse el Conde y D. Preciso por el foro derecha
Espejo por la escena. Pausa.)
ESCENA XI.
LOS TRES ALGUACILES, por el foro derecha, mirando á
todas partos con extrañeza.
MÚSICA.
Algs. No se ve empezar!
Ni se ve al autor!
Hay que irlo á contar
al Corregidor!
("Vánse como han venido por el foro.)
Sigue la música hasta que se termina la
MUTACIÓN
— 76 —
GÜADH© SS6ÜNPO.
Pórtico del teatro del Príncipe. En el primer término cua-
tro columnas de piedra que dan ingreso á un pasillo blan-
queado con dos puertas pequeñas, sobre las cuales hay dos
letreros. En el de la derecha dice: Entrada al patio de
hombres. En el de la izquierda Subida á la cazuela de
mujeres. En la pared dos puestos de aloja y barquillos con
vasos pequeños de vidrio. Cántaros sobre las mesas y dos
cubas en el suelo. Al levantarse el telón gran animación de
gentes que entran y salen.
ESCENA XII.
CALICHE, CHISPEROS, MAJAS, MAJOS, CURRUTACOS, etc.
Caliche
. Miste que venir ahora
de paz al corral ajeno,
estando uno acostumbrao
á silbar... vamos, no puedo!
Cur.
(Entrando del brazo con una petimetra
rada.)
Aprisa doña Pimienta
que hay bulla en el Coliseo,
y esta gentuza ordinaria
va á echarla á usted chicoleos!
exage-
PlM.
Viene el frasquito de olor?
Cur.
Sí señora.
Pim.
Mi pañuelo...
Cur.
Aquí está!
(Sacando de distintos bolsillos todo lo que
dice.)
PlM.
Y el abanico?
Cur.
En el bolsillo le tengo!
Pim.
Y el anteojo?
Cur.
En la casaca.
Pim.
Y el vinagrillo?
Cur.
En el pecho!
Pim.
¡Ay, cómo siento don Líquido
que no traiga ueté el espejo!
Cur.
Pero dónde le metía,
madama, si ya no tengo
ni un agujero vacío
para traer sus efectos?
Caliche. Van ustedes de viaje? (Acercándose á ellos.)
Cur. No señor, al aposento
del marqués de turbias-aguas.
Caliche. Como viene usté metiendo
tanta bulla y trae usté
tanto chirimbolo puesto!
Pim. Usté será el chirimbolo!
Habrá majo más grosero!
Cur. Calle usted, doña Pimienta!
Pim. Pues no oye usted?
Cur. No alternemos
nosotros con esas gentes.
Caliche. Qué?
Cur. De poco más ó menos.
(Al echar á andar, le pone Caliche el pie y Don
Líquido tropieza exageradamente. Doña Pimienta
le sostiene )
Caliche. (Pataplum!)
Pim. Jesús! don Líquido!
Cur. Dónde tropecé?
Caliche. En el suelo!
Como va usté atortolao!
Cur. El brazo, madama, adentro!
debía haber una puerta
sólo para caballeros
y señoras...
Pim. Ay! mis guantes!
Cur. Madama, los tengo puestos...
me he olvidado de los mios!
Pim. Y cómo nos componemos?
Cur. Usted el uno y yo el otro...
es más barato y más nuevo!
(Se van por la derecha.)
ESCENA XIV.
dichos, tío tusa.
Tusa. Dónde está mi gente! Hola,
— 78 —
Caliche! (Acercándose. Todos le cercan.)
Caliche. Aquí está el maestro!
Tusa. Qué tal?
Caliche. Muy desconsolaos!
Tusa. Y por qué?
Caliche. Con el arreglo
del Corregidor y el lance
de trabajar tos regüeltos
los de las dos compañías;
aunque nosotros rabiemos,
tenemos la contingencia
de aplaudirlos.
Tusa. Por supuesto!
Eso el alcalde me ha dicho;
parece que está resuelto
á gobernar los teatros;
y al que arme el menor jaleo
á la cárcel!
Caliche. Conque á usté
le ha llamado para eso?
Tusa. Como que soy vuestro jefe
y nos tienen tanto miedo
esos Polacos malditos...
Pero ya nos vengaremos! (En voz baja.)
Voces. El reten!
(Entra formando el reten de infantería, con los
trajes exactos de la época.)
Caliche. Y la función
se hace como aquí se ha puesto?
(Señalando á un cartel que hay pegado en una
columna frente al público y cuyos títulos pueden
leerse.)
Tusa. Justo... viene doble tropa!
(Mirando á los soldados.) *
Calíche. Troya abrasada. (Leyendo.)
Tusa. Apartémonos.
(La tropa forma. Tusa, Caliche y los otros se apar-
tan cerca de la columna.)
Caliche. Por la Figueras, María (Leyendo.)
del Rosario, Antonio Bueno,
el abogado Merino.
Tusa. Eh? qué tal? tóos revueltos!
- 79 —
Cauche. Del primero al segundo acto
la tonadilla!
Tusa. El estreno!
Caliche. ((El vejete cortejante ,
ó perseguir con denuedo
los deslices del marido»
por la Figueras y Espejo...
Tusa. Vaya un par de comicuchos!
Caliche. Y la Caramba. Y aluégo
dirán: en saliendo esta...
Tusa. Justo! Se los come á ellos!
y hace uua gitana!... digo!
Cauche. Se ha empezado...
Tusa. Ya lo creo!
Caliche. Vamos!
Tusa. No sale la dama
hasta el final; ya entraremos!
ESCENA XV.
DICHOS, el CONDE, D. PRECISO.
Conde. Adelante, don Preciso.
Tusa. El Conde!
Preciso. No! yo me meto
en la tertulia y allí
me aplaudo con menos riesgo!
Conde. Hola! aquí están los Chorizos.
Caliche. Y á mucha honra!
Conde. Qué hacemos?
Tusa. Prepararnos á aplaudir...
Conde. <Á los Polacos!
Tusa. No, eso!...
(Ap. al Conde.)
(No quiere usted que esta noche?...)
Conde. (Deja por hoy en suspenso
mi pian!)
Tusa. (Qué lástima! ahora
que están juntos, era ello!
Á los míos gran aplauso!
á los otros gran meneo!)
— 80 —
Conde. Pero en qué se funda ese odio
á los pobres? Qué te han hecho?
Tusa. Á mí nada.
Preciso. Pues entonces
esa inquina no comprendo!
Tusa. Si yo á los Polacos odio
es porque no tienen mérito;
porque no pisan las tablas
como los míos; porque estos
en punto á romper cortinas
son hasta allí!... porque entiendo
el ejercicio y sé bien
cómo ha de cortarse el verso:
y cómo se hace el desplante,
y cómo se dice «cielos!»
Cuándo es aparte, de modo
que lo oiga el público entero!
Y con qué sonrisa irónica
se toma siempre el veneno
para que las convulsiones
hagan después más efecto.
Cómo ha de salir la dama
de blanco y el pelo suelto
siempre que se vuelve loca;
y cómo el celoso Ótelo
se ha de meter el puñal
rebañando y sonriendo
Cómo el cómico que sabe
el papel, que son los menos,
ha de hablar de carretilla
y decir trescientos versos
sin parar, como el que dice
«¿Si habré yo estudiado esto?
Cómo el que el papel no sabe
habla junto al agujero
del apuntador y al público
le mira como diciendo:
¿No ven ustedes qué hombre!
No sabe apuntar un verso!»
Sé que cuando en un ensayo
el poeta encarga más fuego
y dice: «esto lo querría
— 84 -
yo así, con más sentimiento,»
ha de sonreírse el cómico
y decir: «ya, ya lo haremos!»
Verá usté en la ejecución...
Es que... No tenga usté miedo!»
y al ejecutar la obra
no se hace nada de aquello.
Sé que cuando alguna dama,
y ha de ser de pelo en pecho,
se encuentra un chiste picante
en su papel, hace un gesto
y dice al poeta: a¡Pero hombre
¡Cómo voy á decir yo eso?»
Se que siempre que algún cómi
quiere sacar un efecto,
empieza hablando bajito,
y va ya luego creciendo
más apriesa y fuerte, fuerte!
y cuando llega el momento,
se adelanta y dice al público:
((Ó me aplaudes ó te pego!»
Conde. Es usté un inteligente
de los finos.
Caliche. Bien, maestro!
Tusa. Si todos como yo fueran,
no vendrían malos tiempos
para el teatro!
Preciso. . Porqué?
Tusa. Yo con mis conocimientos
pondría cátedra!
Conde. Deque?
Tusa. Del ejercicio...
Preciso. De fuego?
Tusa. De comediante!
Conde. Demonio!
Caliche. Es de veras?
Tusa. Ya lo creo!
Preciso. Pues denos usted ahora
de su enseñanza un modelo!
Conde. Este acto no vale nada
y así matamos el tiempo!
Caliche y Todos.
— 82 —
Sí, maestro!
Tusa. Lo queréis?
Preciso. Aprendamos!
Todos. Escuchemos!
MÚSICA.
Tusa . El que quiera ser gran comediante
es preciso que ahueque la voz,
y que dé cada grito en la escena
que se le oiga en la Puerta del Sol.
Rechazar los segundos papeles
sin saber si son buenos ó no,
y decir dos mil versos seguidos
sin faltarle la respiración!
Y haciendo desplantes
sin ton y sin son,
cobrar siempre diez duros diarios
y abajo el telón!
Coro. Cobrar siempre diez duros diarios, etc.
Tusa. Para ser comedianta famosa
no hacen falla talento ni fe;
basta sólo una cara de rosa
y una pierna de amírela usté.»
Hacer siempre guiñitos á todos
y buscarse uua madre feroz,
y si silban alguna comedia,
decir luego: «Ya lo dije yo!»
Estos mandamientos
Sf¡ encierran en dos:
muchas migas y pocos ensayos...
y arriba el telón!
Coro. Muchas migas y pocos ensayos, etc.
HABLADO.
CALICHE. (Mirando por la puerta del patio.)
Se acabó ya el primer acto!
Tusa. Yo al patio!
— 83 -
Conde. Yo á mi aposento!
Caliche. Nosotros, cuál de costumbre,
vamos al degolladero.
Preciso. Y yo en la tertulia de hombres
á aplaudir con tal estrépito,
que mi bella tonadilla
alcance el triunfo soberbio
de que en calles y plazuelas
la canten pronto los ciegos.
(Todos se van corriendo por distintos lados.)
MUTACIÓN.
GW&MR.Q T1RGSKO.
La sala del teatro del Príncipe. Á la derecha del actor y en
línea vertical, el escenario con candilejas de aceite y una
gran concha de apuntador. El telón está corrido. En frente,
los aposentos con gente. El patio. El degolladero. Parte de
la tertulia de mujeres, á la izquierda. Gran bulla y algara-
bía. Vendedoras de naranjas y amarguillos. Los personajes
del cuadro anterior van ocupando sus localidades, las de-
mas llenas. En la orquesta, nueve músicos que tocarán á
su tiempo.
ESCENA XVI.
LOS DEL PATIO.
Música!
LOS DE ARRIBA. MÚSJCa! (Gran gritería en la cazuela.)
Caliche. (Entrando.) Callen
en la cazuela!
Silencio!
Amarguillos á dos cuartos!
(Á dos niños, que saca de la mano, celoeándolos
en el patio.)
Niños, que os estéis muy quietos!
(En la cazuela.)
Todos.
Vend.
Señora.
PlM.
— 84 —
Señora, estése usted quieta!
Pablito. No me conoce usted?
Pim. Cielos!
Don Pablito disfrazado
de mujer?
Pablito. Ya que no puedo
verla nunca sola, aquí
podemos hoy entendernos!
Pim. Pero saque usted las manos!
Pablito. Ay doña Pimienta!
Pim. Quieto!
Caliche. Música!
Tusa. Música!
(Sale el despabilador y arregla los quinqués de la
embocadura.)
Todos. Fuera!
Caliche. Que espabile con los dedos!
Tusa. Que toquen la sinfonía
del rey que rabió.
Todos. Silencio!
(Sinfonía tocada por la orquesta, corta y ridicula.
Concluida, y después de un aplauso mezclado de
chicheos, se alza el telón para la tonadilla de
D. Preciso. Cuando todes esperan la tonadilla en
la escena, sale por delante del telón el tio Espejo
y se adelanta al proscenio, de mal humor y con
aire contrariado.)
ESCENA XVII.
ESPEJO en la escena, el PÚBLICO.
Espejo. Habiéndose visto atacada la señora Figueras,
con permiso de la autoridad...
Tusa. De qué?
Caliche. Por quién?
Preciso. Adiós mi dinero!
Espejo. (Continuando.) De una ronquera repentina,
suplica al público la dispense las faltas que
pueda cometer!
TODOS. Fuera! (El tio Espejo saluda y se retira.)
Tusa. Á la cárcel!
— 85 -
Cauche. Á las arrecogías!
Todos. Fuera, fuera, fuera...
Preciso. La tonadilla, la tonadilla!
TODOS. La tonadilla! (Gran gritería y confusión.)
Voces. ¡Música, música!
(Empieza otra vez la misma sinfonía de antes. El
público continúa sus murmullos, entre los que so-
bresale la gritería de la cazuela. Á poco se le-
vanta el telón y empieza la representación de la
tonadilla.)
ESCENA XVIII.
Representación de la TONADILLA. Se alza el telón.
MÚSICA.
Decoración de sala de la época, sin sillas.
Después del Htornello sale por la izquierda la Caramba,
vestida de gitana y hace una cortesía.
CANTADO (i).
Aquí está para serviros
Agapita la gitana,
que vivé siempre sólita
en el barrio de Triana.
Me persigue un viejo verde,
mas corno no me hace gracia,
no le hago casó ninguno
porque no me da la gana.
Caliche. ¡Bien dicho!
Tusa. Viva el salero! (En el público.)
Vend. ¿Quien quié naranjas?
(l) Pronuncíense las palabras con los acentos mal calo-
rados como están.
Voces.
Silencio?
Gaji. Yo soy desgraciada (Cantado.)
desdé que naci,
y nadie en el mundo
me consuela á mi.
Mas que un picaro vejete
que con su voz de falsete
y su avaricia cruel,
anda tras de mis encantos,,
pero como estos son tantos
no se han hecho para él.
Miré usted qué cara,.
es un rosicler,
mire usted qué mano
mire usté qué pie!
qué pie!
qué pie!
Tusa. Qué rico!
Caliche. ¡Que me le traigan! (En el público.)
Tusa. Viva la Caramba!
Tonos. Bien!
Car. (Hablado.) Pero siento ruido y este
debe ser mi viejo amante,
que quiere ser mi cortejo
á pesar de los pesares.
Pero en fin, si tiene tanto
dinero y quiere casarse,
Agapita la gitana
será mujer de caudales (i).
(Sale Espejo por el foro de vejete ridículo.)
Espejo. (Cantado.) Agapita de mis ojos,
prenda de mi corazón,
aquí vengo, vengo, vengo
á gozar de mi ilusión.
(l) El estilo y la música, imitan completamente la» to-
nadillas de la época.
— 87 -
Car.
Espejo.
Car.
Espejo.
Car.
Espejo.
Chilindron!
No me hagas ya más desprecios
carita de serafín,
porque yo te quiero mucho
y aquí vengo con buen fin.
Cliilindrin.
Yo te haré muchos regalos,
y si llega la ocasión
no habrá moza mejor puesta
en toda la población!
Chilindron!
Sí te burlas prendo fuego
á la casa y al jardín,
porque soy yo más celoso
que un terrible puerco-espin!
Á DÚO.
Miré usted que sí.
Miré usted que no.
Con el chilindrin,
con el chilindron.
Chilindrin,
chilindron.
Tusa.
Bien cantado!
Preciso.
Buena músieaí
(Gritando desde la tertulia.)
Conde.
Silencio!
Caliche.
Fuera!
(En el público y levantándose.)
Voces.
Á la calle!
Preciso.
Que se repita!
Todos.
Silencio!
Preciso.
¡Qué bárbaros!
Tosa.
Á sentarse!
HABLADO EN LA ESCENITA.
Car.
Le parece á usted don Lesmes
que esa cara de vinagre
se ha hecho para mí?
— 88
Espejo.
Te adoro!
FiG.
(Golpes con una tranca dentro.)
Abrid esta puerta!
Car.
Calle!
quién puede ser?
Espejo.
Esa voz?
Car.
Qué pasa?
Espejo.
El cielo me ampare!
Car.
Quién puede ser?
Espejo.
(Mi mujer!)
No abras!
Car.
Por qué no? Adelante!
(Descorre las cortinas del foro.)
Espejo.
OÍOS nOS COJa Confesados!... (SalelaFigueras.)
Una voz
. Víctor Figueras!
Tusa y
Caliche. Que callen! (En el público.)
CANTADO.
Fig. ¿Conque estaban ustedes
entretenidos?
¿Qué hace nsted, Agapita,
con mi marido?
Car. Yo ignoraba, señora,
que este espantajo
era á mas de vejete
hombre casado.
Espejo. Se me ha roto la chupa
hoy en la calle,
y ella me la cosía
cuando tú entraste!
Car. Miré ucé esta cara,
miré ucé este cuerpo ,
miré ucé estos ojos
y este movimiento!
(Moviéndose mucho.)
y diga ucé al verme
si tanto gracejo
y este meneito
se hizo para un viejo!
Tusa. Bien por la Caramba!
Caliche. Ole!
Conde. Ahí va un dulce!
(La tira un dulce envuelto en un papel blanco.)
Tusa. Alsa, salero! (Aplauso»
HABLADO EN LA ESCENITA.
Fie Míreme usté á mí, señora,
y dígame si no tengo
yo más gracia en un chapín
que usté en todito su cuerpo!
^ar. Para aprender á salada
mírese usté en ese espejo!
Fie Que me mire en ese espojo?
(Equivocando y aturdiéndose.)
digo... espajo...
Caliche. Qué!
Tusa. Qué es eso!
Pübs. Já! já...
Tusa. Córtate la lengua!
Caliche. Trae un espajo, salero!...
Espejo. Voto á...
FlG. (Desmayándose.) ¡Ay de mí!...
Espejo. Se desmaya!
Tusa. Comedia!...
Espejo. Que venga un médico...
el telón!...
Caliche. La contingencia!
Tusa. Naranjazo y tente tieso!
(Caen naranjas al saloncito.)
Caliche. Abajo la tonadilla!
TüSA. Caiga eí telón! (Baja el telón del teatrito.)
Preciso. Me partieron!
Tusa. Tome usté chorizo.
(Dando un apabullo á ano que hay con sombrerito
alto delante.)
Caliche, Palo!
\Peg-a á otro. Todos se levantan.)
VOCES DE LAS MUJERES. (En la cazuela.)
- 90 -
Socorro!... favor!...
Tusa. Á ellos!
(El Conde se ha marchado. Se pegan unos á otros.
Por los aposentos y por la puerta de las localida-
des asoman unos cuantos soldados con fusiles,
Chillidos de las mujeres, y en medio de este es-
cándalo y con un fuertísimo de orquesta, cae el
telón.)
FIN DEL ACTO SEGUNDO.
ACTO TERCERO.
Escenario del teatro del Principe por la mañana, á la hora
de los ensayos Cuatro bastidores de sala y un telón cual-
quiera de campo. Sillas á los dos lados. Al levantarse el
telón, aparecen las Boleras en traje de ensayo, (pero con
las enaguas mucho más largas que hoy se usa.) D. Pre-
cisó sentado á horcajadas en una silla, y en otra el VÍO-
Utl de baile. El Maestro, con una regadera pequeña, re-
gando el escenario. En diferentes grupos las madres de
las Boleras y varios Apasionados.
ESCENA PRIMERA.
D. PRECISO, BOLERAS, MADRES, APASIONADOS, etc.
MÚSICA
Maest. Vamos á eusayar, muchachas! (Hablado.)
En baile!
(Las Boleras se preparan y el Maestro dice, diri-
giéndose al Violin de baile.)
Anda, Maestro]
(Bailan el Fandango.)
Preciso. El que engañarse no quiera
vengará un ensayo de baile,
que aquí se ve en las mujeres
lo que es hueso y lo que es carne!
— 92 —
Apas. Como son tan resaladas
las caderas españolas,
en oyendo castañuelas
á bailar se ponen solas!
Preciso. Los enemigos del alma
ya no son tres, que son cuatro,
que á mundo, demonio y carne
han añadido el fandango.
Apas. Como ensayan estas niñas
sin basquina y sin refajo,
no se sabe si sus trajes
son de baile ó son de baño!
Todos. (Hablado.) ¡Bien parao!
(Cesa el baile y todas se disponen á marcharse.
ESCENA II.
DICHOS, ESPEJO, saliendo furioso,.
Espejo. ¡Las diez de la mañana
y el baile no acabó!
¡Reniego del fandango!
¡Maldito sea el reló!
¡Afuera las Boleras!
Ya basta de bailar,
que está hoy echando chispas
la cosa teatral!
Coro. ¡Fallaba una coplita!
Espejo. La copla es que hoy tal vez,
por orden del Gobierno
nos dejan sin comer!
Coro. Qué pasa, qué sucede?
Espejo. Ya basta de charlar!
Al diablo castañuelas
y no repliquen más!
(Gran galop de las Boleras, persiguiendo á Espejo
con las panderetas y castañuelas.)
Boleras y Coro.
Por más que usté rabie,
lengua de escorpión,
de las castañuelas
ha de oir el son!
-95 —
Oiga usté un poquito,
mire usté qué bien,
que el repiqueteo
se ha hecho para usté.
Dale que le das
con el panderete,
dale que le das,
duro en el vejete!
Dale que le das
cod la castañuela,
dale que le das,
cuéntelo á su abuela!
Espejo. Fuera, fuera, fuera,
á la calle ya!
Largo, largo, largo,
basta de bailar!
(Todas y todos se van corriendo y riendo por di-
ferentes lados.)
ESCENA III.
ESPEJO, D. PRECISO.
HABLADO.
Espejo. Uf! Boleras, comediantas,
cómicos y musicantes,
apasionados, poetas,
el demonio que os aguante!
Preciso. Ya está usté rabiando!
Espejo. Vaya,
que usté no ha venido tarde!
Tempranito la ha tomado!
desde el ensayo de baile!
Preciso. Soy apasionado fino!
me gustan hasta las madres!
Espejo. Pues mientras sea el teatro
un palenque de galanes
que á cómicas y boleras
mimen, obsequien y enzarcen,
— 94
GlJARD.
Preciso.
Espejo.
Preciso.
Espejo.
Preciso.
Espejo.
Preciso.
Espejo.
tendremos todos los dias
escándalos semejantes
al que Madrid aturdido
presenció ayer por la tarde!
El ejercicio se pierde!
y aunque haya mil que lo ensalcen,
esto no es ocupación,
ni empleo, ni oficio, ni arte!
Guardaropa, avisador! (Gritando.)
y la mesita?
(Dentro.) Al instante!
Si usted á sus mosqueteros
á aplaudir mas enseñase,
y á ahogar chichees del público
con palmadas formidables,
no hubieran ayer los otros
malogrado mis afanes!
(El Guardaropa trae una mesita con tapete verde,
dos candeleros con velas. Recado de escribir, etc.)
Y si usté no hubiera hecho
una obra detestable;
ó se la hubiera dejado
á los chorizos, la tarde
de ayer no fuera un padrón
de ignominia para el arte!
¡Qué tonadilla!
Lo mismo
que todas las que se hacen,
su vejete, su tirana,
sus gorgoritos, sus frases
picarescas!
Justo! Un cúmulo...
De qué?
De barbaridades!
Se ha hecho usté Moratiniano?
Yo siempre, y como él nos salve
de este caos, y haga que cesen j
todas las parcialidades;
y dé decoro al teatro,
y haya orden terminante
de prohibir que penetre
entre bastidores nadie,
— 'd5 —
¡bendito sea mil veces
Moratin y sus secuaces!
Preciso. Mientras exista el tío Tusa
y otros como él, no hay escape!
y mientras que la Figueras
persista en equivocarse,
y por chocolate, diga
cocholate y cholocate,
será en esta compañía
cada funcioa un desastre!
ESPEJO. (Fuera de sí.)
¿Y por qué viene usté al Príncipe
sin que aquí nadie le llame?
¡Á la Cruz! con sus Chorizos
chisperos y ganapanes!
Si es usté de la Caramba
el chuchumero y el jaque,
y ellos son cómicos buenos
y nosotros detestables,
¿por qué nos busca? por qué
no nos deja en paz como antes,
en vez de darnos á pasto
su presencia insoportable?
Preciso. Echa, hijo!
Espejo. Maldito sea
el teatro!
Preciso. Dale! dale!
Espejo. Y la hora en que dejé
el oficio de mi padre,
que era trapero de número,
para hacerme comediante!
¡Mesa de cuentas! (Gritando.)
Preciso. Iügrato!
cómico al fin!
Espejo. Vamos, hable
si tiene algo que decirme!
Si no, vayase cuanto antes!
Preciso. ¡Lo que es á mal educado,
no le ganará á usté nadie!
Espejo. Mejor!
Preciso. ¡Cómo ha de admitirle
la Figueras por amante
ni por marido, teniendo
esa cara de vinagre
y ese genio de demonio?
ESPEJO. Á USté no le importa! (Queriendo irse.)
Preciso. Aguárdese!
Espejo. ¡Por vida del rey de bastos!
Preciso. Tome usté! y lea... si sabe!
(Dándole un papel.) ' .
Espejo. Alguna chinchorrería!
Preciso. Usté sí que es chinche y grande!
ESPEJO. Son VerSOS SUyOS! (Aterrado al abrir el papel.)
Entonces...
Preciso. Es prosa! y edificante!
Espejo. (Leyendo.) «Señora Caramba: Como apasio-
nado de su merced, y no queriendo que mi
»casa sirva para tales intrigas, la noticio que
«anoche apostó el Conde del Puente diez mil
»reales con un su amigóte, á que dentro de
»tres dias daría pruebas públicas de haber
«triunfado amorosamente de usted y de la
«Figueras, que según él, están muertas por
»sus pedazos. Valga por lo que valga, sirva
»esta de aviso de su admirador*— Canosa.»
Preciso. El de la botillería!
Espejo. Ese Conde es un infame,
voto al infierno!
Preciso. No tal!
Es un galán badulaque;
un s< ductor de esos muchos
que bullen, entran y salen
entre bastidores, sólo
para que de ellos se hable,
deshonrando á las que acaso
ni que de ellas se habla saben!
Da con tontas... y aunque usté
rabie de celos aparte...
si ella no salta al ver esto,
debe usted morirse antes
de decirla que la quiere;
para eso sirve el carácter.
Espejo. Y la Caramba, ¿qué ha hecho?
Preciso. Darme el papel es bastante;
— 97
Espejo.
pero si hace la Figueras
lo que debe, marcho á escape
á darle cuenta de todo
y va á haber jaleo en grande!
Don Preciso! Usté es mi amigo.
cuando tonadillas no hace!
Ya verá usté si soy hombre!
Preciso.
La Figueras!
Espejo.
¡Dios la trae!
ESCENA IV.
ESPEJO, D. PRECISO, la FIGUERAS
Fig.
Buenos dias!
Preciso.
Á tal hora
se amanezca usted!
Fig.
Es tarde?
Preciso.
Para admirarla á usted, siempre!
Fig.
No está usted poco galante!
¡Qué lástima que su música
no fuera como sus frases!
Preciso.
Lástima es también que usted,
que habla de un modo tan fácil
en familia... cuando hay gente
diga unas cosas tan graves!
¿Comió usté ayer aceitunas?
Fig.
No tal: comí disparates
de usted; no los digerí...
y ¿qué había de pasarme?
Preciso.
Mirándose usté al espajo,
con usté no puede nadie!
Fig.
¿La Caramba en qué se mira?
Preciso.
En un favor que hoy la hace!
Fig.
Á mí... siendo su enemiga?
Preciso.
Si como cómica, es fácil,
como mujer hoy la ofrece
por mí ayudarla á vengarse!
(Dándola la carta anterior.)
Fig.
Qué es esto, Espejo?
Espejo.
Una prueba
— 98 —
Fie.
Espejo.
Preciso,
Pspejo.
Preciso.
Fig.
Preciso.
Espejo.
Fig.
Espejo.
Fig.
Espejo.
Fig.
Espejo.
Fig.
Preciso.
Espejo.
cariñosa de tu amante! (Con ironía.)
El Conde no es nada mió; (Con dignidad.)
y tengo yo alma bastante
para despreciar al hombre
que ayer escuchó insultarme
por el tio Tusa y los suyos
sin defenderme!
Hoy añade
leña al fuego... lee despacio
ese papel... que es notable!
(¡Ay don Preciso, si al cabo
yo su cariño lograse,
hacía otra tonadilla
de usted, aunque me silbasen!
Hombre!
Aunque fuera peor
que la de ayer! que no es fácil!)
(Ya ha acabado de leer!)
(Y yo he querido á ese infame?)
Conque... en fin?
Qué te parece?
¿No dices por todas partes (Con rapidei.)
que me quieres?
Ya lo creo!
Y todo Madrid lo sabe!
Y si esas cosas se hicieran
con un trabuco ó un sable...
rayo de Dios! á trastazos
eras mi mujer!
¡Cuanto antes
mejor!
Cómo?
Que mi mano
es tuya!
Cristo me ampare!
es de Verdad? (Loco de júbilo.)
Soy tu esposa!
Bien hecho!
Pero tú sabes
que soy celoso! y que yo
no tolero ancas de nadie!
y que rompo al Conde el alma
— 99 —
como pise mis umbrales.
Y que te deslomo á palos,
Figueras, como me faltes!
Fie. He sido mujer honrada,
aunque malas lenguas hablen,
y cuando á casarme llegue
sé á lo que me obligo!
Espejo. Zape!
zapateta! zapatilla! (Saltando.)
Amigo! (Abrazando á D. Preciso )
Preciso. Que va usté á ahogarme!
Fie Diga usted á la Caramba,
que le agradezco el mensaje,
y que mi futuro y yo
iremos á darla parte
de nuestra boda, á su casa...
Preciso. Mejor!
Fig. Esta misma tarde!
Eepejo. Y qué dirán los Chorizos?
Fig. Que hacemos las amistades
cuando nos conviene hacerlas
sin que nadie nos lo mande!
¿Quién tiene toda la culpa
de nuestros odios fatales?
Preciso. Los apasionados de ambos
partidos beligerantes,
y el tro Tusa, á quien le tengo
unas ganas!
Fig. No se hable
más del asunto, soy tuya!
Espejo. Pasado el primer arranque,
sigues pensando?. . .
Preciso. Sí hombre!
Encerronum maritalis,
(Le echa la bendición.)
(ó lo que es lo mismo, ya
tienes diversión bastante!)
Fig. Yo no ensayo hoy.
Espejo. Cómo es eso?
Fig. Vé á mi casa cuando acabes!
Espejo. Hay mesa de cuentas!
Fig. Cobra
— 100 —
tú por mí!
Espejo. No; cobra tú antes,
ven á la contaduría.
Preciso. Yo me voy.
Espejo. No!
Preciso. He de llevarle
la noticia á la Caramba.
Espejo. Salgo al momento y no es tarde...
le necesito.
Preciso. Si vuelve
usté en seguida...
Espejo. Al instante!
Ay Figueras!
Fig. Vamos! basta!
Espejo. Bendito sea tu talle
y tu cara! y tu...
Preciso. Pobre hombre!
Fig. Vamos!
Preciso. Requiescat in pace!
(Vánse la Figueras y Espejo por la derecha.
ESCENA V.
D. PRECISO, en seguida TUSA, por la izquierda.
Preciso. Al corral! Está perdido!
Y eso que el pobre no sabe
que á estas horas se decide
en una junta de Alcaldes
el porvenir del teatro;
más cuando el amor da al traste
con un hombre... le divide;
le inutiliza y le parte!
El tiO Tusa! (Al ver al tio Tusa.)
Tusa. Don Preciso!
Preciso. (Qué busca aquí este tunante?)
— dOl -
MÚSICA.
Tusa.
El tiO Espejo? (Preguntando.)
Preciso.
(Paseándose de mal humor.) No está
Tusa.
La Figueras!
Preciso.
Se marchó!
Tusa.
El autor!
Preciso.
Se está muriendo!
Tusa.
Y no hay nadie?
Preciso.
Sólo yo!
Tusa.
¿Qué hace usté en este teatro
si en el otro está su amor?
Preciso.
¿Y qué viene usté á silbarme
si hoy no se hace aquí función?
Tusa.
¿Aún le escuece? (Riéndose.) v
Preciso.
Y echo chispas!
Tusa.
Fué la grita colosal!
Preciso.
¿Por qué silba usted tan fuerte?
Tusa.
¿Por qué escribe usté tan mal?
Preciso.
¿Y usted qué entiende de eso?
Tusa.
Un poco más que usté!
Precis».
Pues haga usté comedias!
Tusa.
Pues sí que las haré!
Preciso.
No falta ya más que eso!
Tasa.
¿Con qué las hace usté?
Preciso.
Con pluma... y con talento!
Tusa.
Con pluma puede ser,
mas lo que es con talento...
que usté lo pase bien!
Preciso.
Dios me tenga de su mano!
Tusa.
Muy furioso el hombre está!
Preciso.
Escribir sabré cien obras!
Tusa.
Pues las cien se silbarán !
en casa!
Precjso. Pues si usté, mal Herrero
y mal Chorizo,
vuelve á hacer que le silben
á don Preciso,
al herrero le aturdo
— 402 ~
de un puñetazo,
y reviento at Chorizo
COIl un pinchazo; (Señalando al espadín.)
ya está usté viendo
que mi espadín sólito
se está saliendo!
(Metiendo y sacando el espadín de la vaina hasta
la mitad.)
TüSA. (Burlándose de D, Preciso.)
¡Para los puñetazos
tengo un martillo,
para los espadines
aquí hay un pincho!
(Sacando una gran navaja, sin abrirla.)
Para los poetillas
de tres al cuarto,
tengo siempre dispuesto
un gran silbato!
(Saca un pito muy grande.)
Ya está usté viendo
cómo á la boca el pito
se va subiendo!
PRECISO. (Sacando y metiendo el espadín.)
Chin, chin, chin!
TüSA. (Silbando con un pito.)
Pí, pí, pit!
(Al concluir el dúo, D. Preciso se va furioso y
Tusa queda riéndose en el proscenio. Al mismo
tiempo sale el tio Espejo y retrocede al ver al ti»
Tusa.)
ESCENA VI.
TUSA, el tio ESPEJO, que viene contento.
HABLADO-
espejo. Va estoy de vuelta.
(Al ver á Tusa.) ¿Qué es esto?
El tio Tusa en este sitio/
— 103 —
Tusa. Servidor de usted.
Espejo. (No tiene
vergüenza ningún Chorizo!)
Tusa. Vengo de embajada!
Espejo. Á qué?
Tusa. Á conjurar el conflicto!
Espejo. Qué pasa?
Tusa. El autor Rivera
le espera en el Parnasillo!
Espejo. Para qué?
Tusa. Que ya está armada!
Los Alcaldes reunidos,
con el Consejo de Indias
y el director del Hospicio,
y un jefe de artillería,
y el Consejo de Ministros,
y la Junta de hospitales,
en este momento mismo
discuten el reglamento
de los teatros.
Espejo. Divino!
así se acaban los bandos
de Polacos y Chorizos.
Tusa. Es que el teatro se cierra.
Espejo. No puede ser!
Tusa. Y hoy amigos,
todos por propio interés,
debemos ir reunidos
al Corregimiento!
Espejo. Tengo
mesa de cuentas.
Tusa. Pues vivo!
á despachar, yo le espero!
Espejo. Es que...
Tusa. Lo primero, amigo,
es comer, y usté no come
si le quitan el oñcio!
Espejo. Es verdad. (Gritando.) Mesa de cuentas!
(Dentro.) Mesa de cuentas!
Tusa. Lo mismo
ha hecho Rivera y espera
con sus cómicos!
— 104 -
(Va» entrando lo» Cómicos y Cómicas-)
ESCENA VIL
DICHOS, CÓMICOS y CÓMICAS.
Trasp
Qué miro!
aquí el tie Tusa?
Todos.
El tio Tusa.
(Grandes murmullos.)
Espejo.
El teatro está en peligro!
y de parte de Rivera
viene á buscarnos. Confío
en que siendo embajador...
y que le rompo el bautismo
al que se permita...
Tusa
(Estando
así en país enemigo...
privinir la contingencia
como Caliche es preciso!)
(Se mete la mano en el pecho.)
Espejo.
Ea, á cobrar! y después
iremos todos unidos.
Tusa.
(Dicen que este hace las cuentas
más oscuras que los míos.
Me iré enterando de todo
haciéndome el distraído!)
Espejo.
(De pie y todos los demás sentados )
El partido es hoy de veinte.
Trasp.
Ha bajado!
Espejo.
Ya se sabe!
en dejando de llover...
bajan las entradas!
Tusa.
(Zape!)
Avis.
Cobra antes la compañía?
Espejo.
Los gastos fijos son antes!
Por llenar las dos tinajas
(Leyendo recibos que saca del libro.)
para incendios... que se salen,
á dos duros cada una.
Tusa.
(Eche usté agua!)
Espejo.
Ochenta reales!
105 —
Tusa.
Espejo.
Tusa.
Espejo.
Cómica.
Tusa.
Espejo.
Tusa.
Espejo.
Tusa.
Espejo.
Tusa.
Trasp.
Espejo.
Tosa.
Espejo.
Tusa.
Todos.
Espejo.
Sebo, despavilador,
cera, aceite y alumbrante,
veíate duros cada dia!
(Ni la novena del Carmen
que se hace eo la Real Capilla
y pagan sus majestades!)
El partido de la Virgen
de la Novena... cien reales!
(Pues yo creí que en el Príncipe
trabajaría de balde!)
De ocho sueldos... cobra cuatro!
Media racioo... mal me sabe!
(Pues si eso hace con las vírgenes,
qué es lo que hará con las mártires!)
Al reten de infantería
cuatro duros cada tarde.
Al conserje... siete sueldos.
(Se acerca un inválido y cobra.)
(Vaya! el culón está en grande!)
Los billetes... yo los hago!
tres juegos! trescientos reales!
(Y eso es jugando! Pues digo,
si llega á formalizarse!)
Los carteles yo los pinto.
Arroba y media de almagre,
cuatro arrobas de papel
de costeras... doce lápices,
veinte y tres libras de engrudo
y catoree brochas grandes!
(Pueí hay para empapelar
Madrid y los sitios reales!)
Esto es un horror!
Aún falta!
(Vaya! aquí no cobra nadie!)
Orquesta, Mozos, Comparsas,
Peluquero, carbón, Sastre,
Guardaropa; cuatro bollos
que tomó el señor Alcalde
y se le olvidó pagarlos!
Distraído...
Que los pague!
Faltan los tres Alguaciles
- 400 -
del corregimiento! diantre!
no están!...
Tusa.
Son tan oportunos
en llegar á todas partes,
que aun para cobrar su sueldo
llegarán despacio y tarde!
Espejo.
Ahora el cuarto por billetes
de los santos hospitales.
Tusa.
Pues aunque poetas y cómicos,
echando el bofe trabajen,
para mantener á medio
Madrid... no tienen bastante!
Espejo.
Escobas! Guarda almacén.
Todos.
Basta! (Levantándose.)
(En el acto se llevan las sillas y la mesa.)
Espejo.
Portero!
Todos.
Que calle!
Tusa.
(Todo para el guardia hijo!)
Trasp.
La compañía, a qué parte?
Espejo.
Pagados todos los gastos,
quedan ochocientos reales...
que se ha llevado la dama!
Trasp.
Cómo se entiende?
Unos.
Á la calle!
Trasp.
Yo no trabajo!
Todos.
Ni yo!
Unos.
Es vergonzoso!
Otros.
Es infame! ^
Tusa.
(El Príncipe está de trueno!
mejor para nuestros planes!)
Unos.
Á casa!
Otros.
Á casa!
Espejo.
Señores...
Tusa.
Déjelos usted. Á escape
nosotros.
Espejo.
Si yo!...
Tusa.
Rivera
nos espera, y es probable
que ajuste á usted y la Figueras
si del Príncipe se salen!
Espejo.
Sí!
Tusa.
De fijo!
— 407 —
Espejo. ■ Pues entonces!
andando!
Todos. Trueno!
Tusa. Adelante!
(Se van todos con gran confusión por la derecha.)
ESCENA VIII.
LOS TRES ALGUACILES, por la izquierda.
MÚSICA.
A cobrar venimos,
que es lo que interesa,
pero ¿qué sucede?
¿dónde está la mesa?
Por más que miramos
el teatro entero...
aquí nadie paga
ni se ve dinero.
¡No se va á cobrar!
¡esto es un horror!
Hay que irlo á contar
al Corregidor!
(Vánse como en las salidas anteriores.)
MUTACIÓN.
Sala en casa de la Caramba. Puerta al foro y laterales
Sillas, un clave, etc., etc.
— 408
ESCENA IX.
LA CARAMBA y CALICHE.
HABLADO.
Caliche
Car.
Caliche
Car.
Caliche.
Car.
Caliche.
Car.
Caliche.
Car.
Caliche.
Car.
Caliche.
Car.
Caliche.
Car.
Caliche.
Car.
Caliche.
, Y pué salirle mu cara
la embajada á mi maestro.
El tio Tusa es hombre diestro
y no se apura por nada.
Y pa qué ma llarnao usté?
Para pedirte un favor.
Ya está hecho.
Hoy es de rigor
como martes...
Ya lo sé.
Que vengan á visitarme
mis finos apasionados:
como no tengo criados,
ni un rato puedo quedarme
sin Geroma...
Claro está.
Pero esta carta es urgente....
y hay que llevarla.
Corriente!
Ahora.
Se llevará!
Mi tarea extraordinaria
era coger un martillo
y componerle el pestillo
de atrás á la boticaria,
pero estando usté por medio
que se arregle como pueda.
Ésa señora..
Se queda
de par en par sin remedio!
Es para el Conde del Puentel
Ah! ya! en la botillería
de Canosa está too el dia.
En su mano!
Encontinente!
_ 109 —
Pero al probé don Preciso...
no es un cargo de concencia...
darle así una contingencia
tan arrastraa. . con permiso. . .
Car. El Conde á insultar se lanza
á la Figueras y á mí,
y con esa carta, aquí
preparo nuestra venganza!
Caliche. Defiende usté á le Figueras?
Á la dama del espajo?...
Vamos, roe cuesta trabajo.
Car. Por qué contra ella te alteras?
Caliche. Porque tié mucha ilusión!
y carga que se desmande!
y porque tié un pie mu grande
que nunca está en situación!
Car. La carta...
Caliche. Yo voy de expreso.
Preciso. Aquí estoy de vuelta!
(Dando la mano á la Caramba.)
Caliche. Hoy
estamos de paz... ya voy!
(Á un movimiento de la Caramba.)
(Don Preciso, ahí queda eso!)
¡Vaya unas manitas monas!
Apriételas usté fuerte.
Car. Caliche!
Caliche. Ya voy! (¡Qué suerte
tienen algunas presonas!) (váse con ia carta,)
ESCENA X.
LA CARAMBA, D. PRECISO.
Car. Qué hay?
Preciso. Está hecho!
Car. La ha leido?
Preciso. Y aquí la Figueras viene
esta tarde.
Car. Me conviene!
Preciso. Y viene... con su marido! j
Car. - Qué se casa?
Preciso. Decidida. s
410 —
Car.
Con el tio Espejo?
Preciso.
Él la asedia...
Car.
Pues es la mejor comedia
que han hecho en toda su vida!
Preciso.
Y tú qué has hecho?
Car.
Citar
aquí al Conde.
Preciso.
Y vendrá?
Car.
Digo,
si cree estar solo conmigo...
Preciso.
Sí, eh?
Car.
¿Cómo ha de faltar?
Preciso.
Pero...
Car.
Estaréis escondidos,
y vais saliendo después.
Preciso
Será un lance de entremés.
Car.
Esos son siempre aplaudidos.
Ha de pagarle la apuesta
á burlas Madrid entero.
Ahora... ya ves que te quiero...
Preciso
. Sí... (Qué es lo que quiere ahora esta?)
Car.
Algún premio no merece
mi constancia... y mi proyecto?...
yo por tí lo hago!
Preciso
En efecto.
Car.
Qué tal? Digo, me parece...
Preciso. Mira, descorre el telón!
Car. La boda de la Figueras
me ha dado así... una... ¿te enteras?
Preciso. Me entero... de refilón!
Car. Soy más fea que ella?
Preciso. Qué?
Car. Tengo gracia?
Preciso. No hay que hablar!
Car. Por qué no me he de casar?
Preciso. Pues es claro; cásate!
Car. Con quién?
Preciso. Eso digo yo!
Nunca faltará un amigo...
Car. Hombre! y contigo?
Preciso. Conmigo?...
Car. Sí!
— 141 —
Preciso.
Me parece que no!
Car.
No me quieres?
Preciso.
Ya se sabe!
Car.
Tu amor!
Preciso.
Con mi amor me abraso!
Pues por eso no me caso,
para que no se me acabe!
Car.
Te haría yo tan dichoso. . .
Preciso.
Tú me harías... Sí lo creo!
Mira, casarse es muy feo.
Car.
Por qué?
Preciso.
Y muy dificultoso!
Á mí me gusta saber
lo que me dicen... estás?
y no he sabido jamás
lo que allí suelen leer...
Car.
Yo te quitaré la venda.
Como e* en latin... yo al fin...
Preciso.
Pues por eso es en latin,
para que nadie lo entienda!
Car.
Mira, es tan grato después
ser dos en gracia de Dios.. .
Preciso.
No, si el mal no está en los dos!
Car.
En qué está el mal?
Preciso.
En los tres!
Car.
Pues y volver el marido
á su casa á recrearse
en su mujer... y encontrarse...
Preciso.
Mal peinado y mal comido!
Car.
En el mundo en conclusión
hay que sufrir de consuno ...
Preciso.
Pero siendo solo uno
se sufre á media razón!
Car.
No me convence tu excusa.
Y los niños... no es muy tierno?
Preciso
Yo no desairo al gobierno!
¿Para qué se ha hecho la inclusa?
Car.
Pues y el calor del hogar?
Preciso.
En teniendo yo brasero...
Car.
Pero en Enero!...
Preciso
En Enero...
al tejado y á mayar!
— 112 —
Car.
De manera...
Preciso.
Me echo fuera!
Car.
Si yo te juro...
Preciso.
Con todo!
Car.
Mira, de manera y modo...
Preciso.
No, de ninguna manera!
(Pausa. Se quedan los dos mirándose.)
Car.
¡Qué arrastrado te ha hecho Dios!
Preciso.
Conque arrastrado?
Car.
Eso es!
Preciso.
Pues mira, no sé quién es
más arrastra o de los dos!
Car.
¡Ay qué chiripa!
Preciso.
¡Ay qué bamba!
Car.
Viene gente...
Preciso.
Con permiso!
Cah.
Caramba,., con don Preciso!
Preciso.
Ca... ramba con la Ca... ramba!
(Váse por la izquierda.)
Gar.
No hay quien le pueda enganchar!
Sólo de marido el nombre,
mata al hombre cuando el hombre
'
está duro de pelar!
Voces.
(Dentro.) Adentro!
Car.
Ya entran de pronto
mis finos apasionados.
¡Ay, si entre estos desdichados
pudiera pescar yo un tonto!
ESCENA XI.
LA CARAMBA, los CURRUTACOS.
MÚSICA.
PRIMER GRUPO. (Entra saludando.)
¡Graciosísima Caramba,
del teatro gloria y prez!
tenga usté felices dias
á la virulé.
Segundo grupo, (id.)
¡Oh Caramba encantadora,
- 443 -
la queremos mucho y bien,
y venimos á admirarla
á la virulé.
Car Yo agradezco su visita
y me da mucho placer,
pero quiero que me digan
qué es la virulé.
CURRUT. ¿No lo Sabe USté? (Con extrañeza.)
Car. ¡Ay, que no lo sé!
Currut. Pues si quiere vivir á la moda
escúchelo usté!
I.
Colocados en fila y con movimiento uníforro
Virulé es el vestido estrechito
que dibuja las formas muy bien:
Virulé es el cimborrio de pelo
que las damas se suelen poner:
Virulé es el pasito muy corto,
Virulé es el ridículo frac;
Virulé es el postizo de alante,
Virulé es el postizo de atrás.
Y la última moda
es como usted vé...
vestir todo el mundo
á la virulé.
II.
Virulé es el galán cortejante
que se arruina por una mujer,
Virulé es el marido que al verlo
no hace más que callar y comer.
Virulé es el oidor con sordera:
Virulé es la comedia sin plan:
Virulé es la vergüenza de menos
Virulé son los vicios de más.
Y la última moda
/ es como usté vé,
vivir todo el mundo...
— 414
á la Viruléy
á la Virulé.
ESCENA XII.
BICHOS, la FIGUERAS y el TÍO ESPEJO, del bracero por
el foro, después D. PRECISO.
HABLADO.
Espejo.
Dios guarde á la compañía!
Car.
Igualmente ¡y él la traiga!
Liquido.
La Figueras y el tio Espejo! (Con extráñela.)
Car.
Muy bien venida á mi casa
la que viene como amiga.
Los refrescos!
Fig.
Muchas gracias!
Espejo.
(Ves que tono?)
Car.
Es que...
Fig.
Se estima,
pero no es mi hora!
Espejo.
Vaya!
al caso, que se hace tarde!
Fig.
La agradezco á usted en el alma
su recado, y la ocasión
que da á mi justa venganza!
Liquido.
(Es mujer de gran empuje!)
Currut.
(Puede!)
Liquido.
(Y de mucha sustancia!)
Currut.
(Pero cómo viene aquí
siendo cómica polaca?)
Liquido
(Siendo cómicas las dos
son lobas de una carnada;
sino que una es loba fria
y la otra es loba ordinaria.)
Car.
Aquí era cuestión de honra, (á ia Figueras.)
y puesto que insulta á ambas,
á usted porque le quería...
y á mí porque le escuchaba,
justo es que las dos bagamos
Una que sea SOnada' (Sale D. Preciso.)
— m —
Fie. Ya sabe usted que me caso.
Car. Á mí el Señor no me llama
por tal camino.
Preciso. Ni á mí,
que fis estrecho y tiene zanjas!
Por la plaza viene el Conde!
Car. Señores, en esa estancia
está el refresco, y les ruego,
pues con franqueza me tratan,
que le tomen esperándome.
Liquido. Bien dicho, el brazo á las damas.
(Ofrece el brazo á la Fig-ueras.)
Espejo. Reniego!... vista á la izquierda!
(Le da un empellón.)
Liquido. Huy, qué bárbaro!
Todos.
Á la sala!
Car.
(Usted observe la escena, (Á la Figueras.)
y cuando le agrade, salga!)
Fig.
Y los entero? (Señalando á los Currutacos.)
Car.
De todo!
Preciso.
Pronto!
Fig.
Venganza!
Car.
Venganza!
(Se van todos y se queda sola la Figueras.)
ESCENA XIII.
EL CONDE, la CARAMBA, y á su tiempo los demás perso-
najes que se marcan en el diálogo.
MÚSICA.
Conde. Graciosísima Caramba,
tú me llamas y aquí estoy
decidido á darte todo
cuanto exijas de mi amor!
(Muy enamorado.)
Car. Prometer es fácil cosa,
pero ya temiendo estoy
que al cumplir, el Conde quede
más pequeño que su amor!
416 —
Conde.
Car.
CONDK.
Car.
Conde.
Car.
Conde.
Preciso.
Conde.
Car.
Conde.
Car.
Conde
Car.
Conde.
Car.
Conde.
Car.
Conde.
Car.
Conde.
Car.
Conde.
Ponme á la prueba!
Sí que lo haré!
Y la Figueras?
(La Fig-ueras se asoma á la puerta.)
Ya la olvidé!
Á esa cómica silbada
cómo puedo yo querer,
si ademas de necia y sosa
con Espejo me es infiel?
(La Fig-ueras desaparece.)
Si á quererle me decido...
Pues decídete, mujer!
(D. Preciso se asoma.)
¿Qué hago yo con don Preciso?
Lo que quieras!
(Ya lo sé!)
(D. Preciso su retira.)
¡En tus labios quiero amante
(Queriendo abrazarla.)
apagar mi ardiente sed!
POCO á pOCO, Señor Conde! (Detenié ndole.)
Una prueba!
Pide cien!
Una sola... y es vendarle!
(Sacando un pañuelo blanco.)
*jTú vendarme! Para qué?
Porque al verme entre sus brazos
mi rubor no advierta usted!
Es capricho extravagante!
No me abraza usted sin él!
No hay remedio?
No hay remedio!
(Yo la apuesta ganaré.)
Si me dieras algo á cuenta...
Esas cuentas son después!
que el amor siempre es vendado.
Si es vendado, venda pues!
Ahora le amo! (Vendándole lo» ojos.)
Mucho aprietas!
(Van bajando & una seña de la Caramba, el tio Sspje
y D. Preeiso.— La Figuaras se queda á la dare-
eha. — -Los Currutacos tajan también de puntillas.)
— 117 —
Ámi lado siéntate!
Car. Sentadita quiero hablarle
si se deja usté querer!
(Se sientan á su lado en dos sillas Espejo y Don
Preciso.)
Conde. Trae tu mano!
(La Caramba se la da por detrás de Espejo.)
Car. ¿Y la Figueras?
Conde. De ella no hables otra vez!
Car. Sí fué vuestra... según dicen!
Conde. Pues por eso la dejé!
Fig. (Miserable!)
Espejo. (Yo le mato!)
Preciso. (Bravo lance va aquí á haber!)
CONDE. (Abriendo los brazos.)
Un abrazo necesito!
Car. Un abrazo? (Se retira.)
PRECISO y ESPEJO. (Echándose en los brazos del Conde.)
Abrace usté!
(El Conde se levanta y se quita la venda.)
Conde. Eh?
TODOS. (En el proscenio, riendo á carcajadas.)
Jé, jé, jé, jé, jé, jé!
CAR. (Zarandeándole.)
Toma, toma, torna,
Conde galán!
Dime, dime, dime
quién te ama ya!
Busca, busca, busca
otra beldad,
que lo que es con las cómicas
ya estás de más!
Fig. Fuera, fuera, fuera,
Conde traidor!
Toma, toma, toma, (Zarandeándole.)
calumniador!
Pierde, pierde, pierde
la apuesta ya,
que se quedan las cómicas
sin conquistar!
9
— 118 —
CONDE. (Corrido y procurando escaparse. Todos le cierran
el paso.)
Basta, basta, basta,
fuera de aquí!
Nadie, nadie, nadie
me burla á mí!
Plaza, plaza, plaza,
déjenme ya,
que á mirar á una cómica
no vuelvo más!
Preciso, Espejo, Currutacos.
Paga, paga, paga,
Conde galán!
Toma, toma, toma,
por perillán!
Vete, vete, vete,
no vuelvas más,
que lo que es con las cómicas
no jugarás!
(El Conde huye por el foro. Todos se rien á carca-
jadas.)
ESCENA XIV.
DICHOS menos el CONDE, á poco el tio TUSA, CALICHE y
CHORIZOS y POLACOS.
HABLADO.
Espejo. Y como esta es mi mujer
(Cogiendo del brazo á la Figueras.)
desde hoy, mal rayo le parta
y de mala muerte muera
el que pretenda robármela!
Car. Mira qué ejemplo!
Preciso. Están verdes!
Espérate á que se caigan!
Tusa. Se cerraron los teatros!
Caliche. Y mus partieron!
Todos.
Qué pasa;
- 119 -
Tusa. Que el Gobierno al fin ha dado
un reglamento ó pramática,
por la cual, desde hoy, él mismo
de los teatros se encarga,
reforma ajustes, comedias,
cómicos, público, salas,
en fin, destroza y destruye
costumbres inveteradas,
y á Chorizos y Polacos
con su proyecto nos mata!
Espejo. ¡Viva Moratin!
Caliche. V qué?
ya no se va á silbar nada?
ú va el Gobierno á escribir
las comedias?
Espejo. No se trata
de eso!
Caliche. No! Pus tan y mientras
que se hagan comedias malas,
y haiga cómicas y cómicos
que trompiecen en las tablas,
y se pague, silbaremos
siempre que mus dé la gana!
Espejo. No á mí! que con mi mujer
me marcho á provincias. Rabia!
y grita! y patea!
Tusa. Tú
te quedas?
Car. Yo, confiada
en las bondades del público,
espero que cuando salga,
digan mis apasionados...
Caliche. Ole!
Tusa. Viva la Caramba!
MÚSICA.
Todos, (ai público.)
Ya estas malas costumbres no existen,
y la vida del arte cambió,
que los cómicos todos se adoran
— 120 —
para bien del Teatro español.
Hoy los condes, tocante á las cómicas,
se contentan con ver la función,
y Chorizos no hay ya ni Polacos
que silbidos le den al autor;
pues todas las obras
magníficas son,
y se va todo el mundo contento,
y abajo el telón!
FIN DE LA ZARZUELA-
•
TÍTULOS.
Actos.
AUTORES.
Prop. qw
ZARZUELAS.
E¿ fresco de Jordán . . i S. María Granes .... Libro.
El Marscllés 1 Granes »
La Paz i R. Puente y Brañas. . Libro.
Una conspiración i D. M. Genaro Rentero.. . Libro.
Á la fuerza ahorcan. 3 Sres. Vizc.a y Bengoech. L. y M.
Chorizos y Polacos . 3 D. Luis Mariano de Larra Libro.
Dos damas para un galán 3 Zumel y Nieto L.yM.
Entre el alcalde y el rey 3 G. Nuñez de Arce.. . . Libro.
La Marsellesa , . . . 3 M. Ferndz. Caballero. Música
Nota. Han pasado á la administración de esta Galería todas las
obras de la titulada El Teatro Económico, propiedad de los Sres. Don
V Llórente y D. Carlos Borghini; y dejado de pertenecer la música de
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Carretas, núm. 9, y de los Sres. Hijos de Fé, Jacometrezo, nú*
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PROVINCIAS.
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mente al EDITOR, acompañando su importe en sellos de tran-
queo ó libranzas» sin cuyo requisito no serán servidos.